Un edificio con una historia larga, el doble de cara, judicial y complicada

Las escaleras no cumplen con la normativa. / P. L.

El inmueble debió tener otro arquitecto, se puso en servicio sin los permisos necesarios en 1999 y costó dos veces lo presupuestado

G. D. -R. OVIEDO.

Los depósitos de agua de la calle Pérez de la Sala, por el ingeniero que los proyectó, dejaron de ser necesarios cuando Oviedo, a principios de los 90, pareció resolver hasta la sequía actual sus históricos problemas de abastecimiento. A Antonio Masip no le dio tiempo nada más que a sondear a Rafael Moneo y a chocar con quienes defendían conservar el edificio; a su sucesor se le ocurrieron muchas cosas. Llegó a anunciar un Museo del Agua, pagado a medias con La Caixa y fueron incluso plató de rodaje de cine, pero cambió de idea y apostó por un auditorio y palacio de congresos.

El proyecto y dirección de obra se adjudicó a Rafael Beca de forma arbitraria, según sentenció el TSJA en 2002. Ya era tarde, el edificio llevaba en servicio casi tres años y poco después el juez Ángel Sorando (el instructor del 'caso Renedo') archivó las diligencias contra los cuatro funcionarios que decidieron el ganador del concurso al no hallar suficientes pruebas para abrir juicio oral. Al final, Rafael Beca percibió unos honorarios de cien millones de pesetas y quien debió ganar el concurso, una indemnización de poco más de 11.300 euros.

Las cosas fueron, además, complicadas. Las obras se dividieron en cinco fases sin una justificación muy clara, que se adjudicaron por separado. Entre unas cosas y otras, las actuaciones acabaron por costar algo más de 21 millones de euros, frente a los 10 del proyecto. Se especuló con darle el nombre del Ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, con quien Gabino de Lorenzo estaba a partir un piñón, anunciando 'rondas norte' y después de precipitar la crisis que rompió el único gobierno del PP que ha visto Asturias, el de Sergio Marqués, pero el amor no les duró. El edificio entró en servicio con el nombre del heredero de la Corona y hoy rey.

El 29 de abril de 1999, sin que el edificio estuviese terminado y cuando el Ayuntamiento no disponía del permiso preceptivo de apertura de locales públicos se inauguró. El Ayuntamiento hizo caso omiso de la orden de cierre, de las posteriores amonestaciones del Principado en ese sentido y sólo suspendió la programación para reiniciar las obras inconclusas.

En 2014, último año con datos públicos, el Auditorio tuvo actividad 348 días y acogió 703 eventos con un total de 169.280 asistentes. Se celebraron 21 congresos (17 regionales y 4 nacionales) y 53 convenciones regionales y 410 jornadas congresuales.

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