«Elvira Fernández era un ejemplo de dama; un modelo para todos»

Álvarez-Cascos da el pésame a una familiar. / PIÑA
Álvarez-Cascos da el pésame a una familiar. / PIÑA

Familiares y amigos llenan la iglesia de San Isidoro en el funeral de la conocida militante de Foro, viuda del médico Pedro Villarroya

D. LUMBRERAS OVIEDO.

La iglesia de San Isidoro el Real se llenó ayer para despedir a la conocida militante de Foro Elvira Fernández Álvarez, fallecida el pasado martes a los 90 años. Compañeros y amigos, visiblemente emocionados, ocuparon por completo el templo para reconfortar a sus familiares. Todos ellos destacaron su gran calidad humana, su compromiso social y su entrega a los más desfavorecidos.

«Era una persona extraordinaria, un ejemplo de dama. Se ocupaba mucho de los pobres, de los necesitados, de los que tenían alguna deficiencia; siempre estaba a su lado. Era un modelo para todos nosotros, muy religiosa», expresó su amigo y presidente de la Sociedad Filarmónica de Oviedo, Jaime Álvarez-Buylla. En el trato, la recordó como «estupenda siempre».

Por su parte, el párroco, el abad de Silos, Lorenzo Maté, la ensalzó como «un ejemplo de oración y vida cristiana», que pasó por el trance de sobrevivir a una de sus hijas y «supo afrontarlo todo con serenidad».

Compromiso

La difunta, viuda del médico Pedro Villarroya, se dedicó toda su vida a su familia. También incursionó en la política, primero en Alianza Popular, luego en el Partido Popular y después, desde 2011, en Foro Asturias, partido que la nombró 'Militante de honor'. Numerosos compañeros de las dos últimas formaciones acudieron a darle el último adiós.

Uno de ellos fue el secretario general de Foro y expresidente del Principado, Francisco Álvarez-Cascos. Para él, la fallecida era «una persona entregada a su familia. Su otra ilusión eran Oviedo y Asturias, y la política entendida como una manera de cumplir el sueño de mejorar un país».

Fernández nunca buscó el protagonismo: «No tuvo cargos, ni los pidió. Era conocida en sus círculos, pero no famosa». Álvarez-Cascos destacó que «trabajaba con el ejemplo, era una referencia de desinterés. Por ello, tenía autoridad moral para hablar del interés general al no tenerlos particulares». Y sobre su personalidad, rememoró que tenía «muchísimo carácter y empuje», además de mantener en todo momento «una cabeza excepcional».

La fallecida deja tres hijas y cuatro nietos. Recibió ayer por la mañana cristiana sepultura en el cementerio de El Salvador. «Era una mujer muy querida en Oviedo», resumió una amiga de la familia.

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