«Le dio un puñetazo en la cara y trató de meterle los dedos en los ojos»

Sede de la Audiencia Provincial, en Oviedo.
Sede de la Audiencia Provincial, en Oviedo. / Mario Rojas

Se enfrenta a nueve años de cárcel por amenazar y maltratar a su expareja

S. N. OVIEDO.

Agresivo, controlador y celoso. Es el perfil que hace la Fiscalía de un hombre que se sentará hoy en el banquillo de la Audiencia Provincial en Oviedo por maltratar a su pareja durante una relación sentimental de dos meses llena de amenazas y agresiones que, cuando ella quiso romper, terminó en una brutal paliza a la víctima y un puñetazo al hermano de esta. Se enfrenta a nueve años y cuatro días de prisión y la prohibición de comunicarse con ella durante quince años, así como de no aproximarse a menos de 500 metros.

Según el relato del Ministerio Público, ambos convivían los fines de semana en Tineo. El primer episodio de violencia de género al que hace referencia la denuncia ocurrió el 23 de diciembre de 2016. La mujer recibió una llamada de teléfono y él se lo recriminó, «iniciándose una discusión entre ambos, en cuyo transcurso la agarró por el cuello, apretándoselo». A continuación, cogió una estrella metálica y se la pasó lentamente por el cuello en varias ocasiones «mientras insistía en averiguar los datos de la llamada».

En su momento ella no denunció los hechos, como tampoco los que ocurrieron solo tres días más tarde, también en plena noche. El hombre despertó a la víctima agarrándola por el cuello y le insistió en que «le dijera con quién estaba soñando». La levantó de la cama y le propinó dos puñetazos en el estómago.

Ni acudió a la Policía ni a ningún médico para recibir asistencia por las posibles lesiones. «Sin embargo, desde el último episodio, y apoyada por su familia, tomó la decisión de romper la relación». Se lo comunicó al agresor la noche del 27 de diciembre y él reaccionó diciéndole «que iba a bajar con un cuchillo a su casa, que iba a matarnos a todos, que iba a liar una muy gorda, llamándola varias veces a lo largo de la noche». Cuando lo cogió el hermano de la víctima, a este también lo amenazó retándolo a quedar para «cortarle las piernas con un cuchillo jamonero».

Tres días después, cuando la mujer fue a buscar el coche de su padre en Cangas de Narcea, se lo encontró acompañado de un amigo. Este le dijo que quería arreglar las cosas y ella no quiso, pero tras invitar al amigo de este a marcharse, la forzó a acudir a un lugar más apartado. Como ella no quiso darle su móvil, el acusado «la agarró fuertemente por el pelo, haciendo que se doblara, y le propinó un puñetazo en la cara, le clavó las uñas y trató de meterle los dedos en los ojos y en las orejas». Ella le dio el móvil para que cesaran los golpes que le hicieron sangrar por la boca. Más tarde, la llevó a un callejón más oscuro y prosiguió con los golpes e insultos, que continuó en el coche. Fuera de sí, el acusado también quería «dejar inválido o matar» al hermano de la mujer. Cuando la familia de la víctima se acercó al aparcamiento ante su tardanza, el agresor propinó un puñetazo en la cara al hermano e intentó abrir la puerta del coche, donde estaba un hijo de dos años, diciendo que «iba a darles donde más les dolía».

Se la acusa de maltrato, amenazas, lesiones graves y leves, y daños al turismo.

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