Se enfrenta a nueve años de prisión por maltratar a su marido anciano

La mujer sometió al esposo, 41 años mayor que ella, a todo tipo de vejaciones por las que tuvo que ser ingresado y le estafó 400.000 euros

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Gritos, insultos, desprecios, maltratos físicos, encierros prolongados y una estafa de 400.000 euros es el calvario que sufrió un anciano de 80 años por parte de su esposa, de 39. Ella se enfrenta hoy a una pena de nueve años de prisión y ocho de alejamiento por maltratar a su marido física y psíquicamente. El juicio tendrá lugar en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial a las diez y media de la mañana.

La fatídica historia de amor entre la acusada y el anciano comenzó el 27 de mayo de 2014 en Paraguay, país de origen de la acusada. Contrajeron matrimonio tras haberse conocido cuando la procesada trabajaba en el domicilio de la hermana de la víctima. Una vez que la mujer a la que cuidaba falleciera, su hermano heredó una cuantía de más de 87.000 euros y contrajeron matrimonio. Tras un mes de casados decidieron regresar a Oviedo, donde el anciano tenía un piso. Ahí comenzó su pesadilla.

El escrito de acusación de la Fiscalía del Principado de Asturias recoge que la mujer empezó a someter a su marido «de forma reiterada» a continuos atentados contra su integridad física y moral. Gritos, insultos, golpes, empujones que la procesada le propinaba aprovechándose de la vulnerabilidad y la avanzada edad de su marido. Tales eran los maltratos que el anciano presentaba un «estado permanente de temor». En una ocasión, la mujer llegó a golpearle la cabeza contra la pared cuando el hombre iba caminando por el pasillo de la casa. Los golpes iban desde empujones que le amorataban la cara hasta pellizcarle tan fuerte el pezón que el hombre gritaba de dolor.

El anciano también sufría amenazas por parte de su esposa: «Vete con cuidado porque te meto en una puta residencia y te pudres allí» o «como me denuncies te corto el cuello», le decía. Incluso llegó a encerrarle en su cuarto y le impedía salir de la habitación, a no ser que fuese para ir al aseo. De su dormitorio, el anciano hizo su propio hogar. Era obligado a comer allí y solo alimentos envasados que tenía guardados en un armario porque no podía ir a la cocina. Los platos y cubiertos los lavaba en el propio dormitorio, siempre según el escrito de Fiscalía que detalla que durante el tiempo de convivencia la presunta agresora dio a luz un niño fruto de una relación extramatrimonial. Fue en 2015.

Grave deterioro físico

El maltrato al que era sometido el anciano desencadenó en un grave deterioro de su salud. Tuvo que ser ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias por una neumonía y por riesgo de desnutrición. Estuvo trece días en el centro hospitalario y en su expediente se constató que se trataba de «un paciente en situación de riesgo social».

El maltrato al que presuntamente le sometía la mujer derivó en una estafa. Aprovechando la vulnerabilidad y que el hombre era prácticamente analfabeto se las apañó para que el anciano le realizase diversos ingresos económicos a su favor. La mujer aprovechó el desconocimiento y descontrol que el hombre tenía de sus ahorros le quitó cerca de 400.000 euros.

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