«No hay nada que esconder», dice la Iglesia sobre sus propiedades

La iglesia de La Corte está inmatriculada.
La iglesia de La Corte está inmatriculada. / MARIO ROJAS

Defiende que se registraron bienes a su nombre siguiendo siempre la legalidad y que están a disposición de los ciudadanos

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

La Iglesia Católica asturiana considera que no tiene nada que esconder ni que temer, porque cumplió con la ley, después de que el Pleno del Ayuntamiento aprobase anteayer, con los votos del tripartito gobernante (Somos, PSOE e IU) solicitar la lista de bienes inmatriculados en el concejo. Gracias a una reforma de la normativa hipotecaria de 1998, derogada en 2015, los sucesores de los apóstoles pudieron inscribir a su nombre templos de culto, algo hasta entonces prohibido. Una situación que el concejal de Seguridad, Ricardo Fernández, calificó de «pornografía inmobiliaria».

«Los datos del registro son públicos, cualquier ciudadano puede consultarlos», quiso aclarar el ecónomo de la Diócesis, Antonio Nistal, que quitó hierro al enunciado de la moción. «No hay nada que esconder ni que añadir. Siempre hemos actuado de acuerdo con la normativa legal vigente», añadió.

José Ramón Garcés, párroco de Santa María la Real de La Corte y ecónomo de la diócesis durante 17 años, hasta el pasado noviembre, explicó que solamente se inmatricularon «bienes con la absoluta certeza de que eran propiedad de la Iglesia. No es un apoderamiento de buenas a primeras como se quiere dar a entender. Cuando se edificaron las iglesias, no existían los catastros. Hubo una norma hipotecaria que no permitía a la Iglesia matricular determinados bienes porque se daba por hecho que eran suyos, como los templos y los cementerios».

En la Diócesis de Oviedo, informó Garcés, «en su día se nos dijo que fuéramos poco a poco poniendo orden. Hace falta mucha documentación. Todo siguió su expediente en el catastro». Un ejemplo es su propia parroquia; en cambio, la Catedral no está inmatriculada. Sobre la moción, lamentó que «cuando no hay nada que hacer nos metemos con la Iglesia».

El titular de Nuestra Señora de Covadonga, José Ramón Castañón 'Pochi' fue más beligerante: «Los bienes de la Iglesia son conocidos, públicos y un bien social al servicio de todos. Esa mentalidad persecutoria que tienen es un error, se están enfrentando a la política social de la iglesia. Vamos a acabar en un chavismo triste», declaró.

«Me parece bien que pidan esa relación y que sepan lo que tenemos. Que lo hagan con todo el mundo. La Iglesia cuando inmatricula un bien es un bien que poseyó siempre. Otra cosa es que yo inmatriculara a mi nombre alguna cosa, sería dudosa», opinó, despreocupado, el párroco de San Juan El Real, Javier Suárez.

Ciudadanos consideró que la moción aprobada era «postureo», y el PP, que era un subterfugio para cobrarle a la Iglesia más IBI. En este sentido, el rector del Seminario, Sergio Martínez, incidió en que «el régimen fiscal que tenemos es de entidades sin ánimo de lucro, no es especial. Si hay que pagar el IBI no hay problema. Pero, ¿qué pasa con otras religiones, otros servicios?».

Desde el Grupo de Inmatriculaciones de Asturias Laica valoraron «muy positivamente» la moción aprobada y anunciaron que presentarán una iniciativa similar ante la Junta General del Principado en septiembre. Quieren ir más allá y extender la lista hasta 1946, cuando la legislación franquista permitió a los obispos inscribir bienes (excepto las de culto) en el registro, «para valorar la magnitud de lo que puede haber sido un auténtico expolio de bienes públicos y, si es así, establecer mecanismos para recuperarlos».

No existe una lista de bienes inmatriculados entre 1998 a 2015; la está elaborando el Gobierno a instancias del Congreso. La Conferencia Episcopal calcula que podrían ser entre 30.000 y 40.000.

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