Policías «para detener a los malos»

'Mali', el pastor belga que forma parte de la unidad de Guías Caninos, fue la estrella de la exhibición policial en el cuartel de Buenavista. / FOTOS: MARIO ROJAS
'Mali', el pastor belga que forma parte de la unidad de Guías Caninos, fue la estrella de la exhibición policial en el cuartel de Buenavista. / FOTOS: MARIO ROJAS

170 escolares visitan el cuartel de Buenavista para conocer el trabajo policial

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Matías Blanco tiene siete años y muy claro qué es un policía nacional: «Una gente que nos protege de los ladrones». Una teoría a la que se suma su compañera Sara González, añadiendo el detalle de que «trabajan para que no haya robos». Ayer, alumnos de Primaria del colegio Baudilio Arce junto con escolares de Educación Infantil del colegio de La Ería visitaron las instalaciones de la Policía Nacional, en el cuartel de Buenavista. Los 170 alumnos descubrieron de primera mano cómo es el trabajo de los agentes. La actividad se enmarcó dentro del Plan Director para la Convivenccia y Seguridad de los Centros Educativos y su Entorno que desarrolla la Jefatura Superior de Policía de Asturias con un objetivo: «Que asimilen el uniforme a seguridad, que nos vean cercanos y que se sientan próximos a la Policía», explicó el inspector Pedro Casanova, responsable de comunicación de la Jefatura Superior de Policía de Asturias.

En este contexto los escolares decubrieron cómo es el trabajo que desarrollan las unidades de subsuelo, compuesta por seis agentes para toda Asturias, o cómo actúa la Unidad de Prevención y Reacción. Pero si algo esperaban como agua de mayo eran a los perros que conforman la unidad de Guías Caninos de la Policía Nacional. 'Cora' y 'Mali' demostraron con creces que eso de ser un agente de cuatro patas no es tan fácil como parece. «¿Cómo puede saber dónde está la bomba?», preguntaba ensimismado Álvaro González.

Los dos animales fueron las estrellas de la exhibición pero tampoco se quedaron atrás los furgones y coches policiales con sus sirenas o la posibilidad de encasquetarse un casco y un escudo antidisturbios. Todo para ponerse en la piel de los que se encargan de «detener a los malos».

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