Fallece a los 63 años el catedrático de Derecho Constitucional Joaquín Varela

El catedrático Joaquín Varela Suanzes-Carpegna. /  E. C.
El catedrático Joaquín Varela Suanzes-Carpegna. / E. C.

Vinculado a la Universidad asturiana desde 1978, era el máximo referente en España en Historia de la Carta Magna, con 225 trabajos publicados

ELENA RODRÍGUEZ OVIEDO.

Dicen quienes mejor le conocían que Joaquín Varela Suanzes-Carpegna «vivía para la Universidad». Vinculado a la institución asturiana desde 1978, impartió clase hasta el curso pasado y continuó investigando y escribiendo hasta que el cáncer contra el que llevaba batallando seis años le fue minando más las fuerzas. Ayer de madrugada falleció en el Hospital Central a los 63 años. Ultimaba su Manual de Historia Constitucional de España, una rama del Derecho en la que empezó a especializarse ya con su tesis (centrada en la Carta Magna surgida de las Cortes de Cádiz de 1812) cuando a finales de los setenta ésta era una línea a la que casi nadie se había dedicado y era más propia de historiadores que de juristas. Varela se convirtió en el máximo referente en España en esta disciplina. Sus casi 225 trabajos publicados -entre ellos, once libros- avalan «la extraordinaria intensidad» con la que se dedicó a la Historia Constitucional, no solo de nuestro país, sino también de Gran Bretaña y el mundo anglosajón.

Nacido en Lugo el 7 de abril de 1954, estudió Derecho en la facultad de Santiago de Compostela, donde conoció a Ignacio de Otto, quien después, en la Universidad de Barcelona, se convirtió en su director de tesis. En las aulas de la ciudad catalana ya se habían doctorado Francisco Bastida y Ramón Punset, pero aún no tenían plaza. Fue Punset quien tuvo noticias de que Julio González Campos, catedrático de Derecho Internacional, buscaba profesores en Oviedo en un momento en el que había plazas sin cubrir y la universidad asturiana buscaba investigadores que se asentaran en ella y no fuera solo un lugar donde hacer carrera para terminar en Madrid o Barcelona.

«Ignacio del Otto, de origen gallego, acaba de sacar la cátedra en la Universidad de La Laguna (Tenerife), pero, por cercanía, prefirió optar por Asturias», recuerda Francisco Bastida. Animados por González Campos, los tres -Otto, con Joaquín Varela, Punset y Bastida- llegaron a la Universidad de Oviedo en 1978, en un momento en el que estaban elaborando el Manual de Derecho Constitucional justo cuando se perfilaba la Carta Magna española.

No habrá funeral por expreso deseo suyo. Sus restos serán trasladados a Lugo Sus compañeros preparan un acto académico para rendirle memoria

Desde aquel «viaje exótico» de Cataluña a Asturias -que no siempre fue bien entendido en su momento- nació un vínculo que ha perdurado durante décadas. Con ellos nacía el Área de Derecho Constitucional, un equipo que trabajó estrechamente con otros juristas y catedráticos como Gerardo Turiel y Sosa Wagner. Y en él Joaquín Varela también creó escuela, con discípulos tan conocidos como Ignacio Fernández-Sarasola y Antonio Franco.

Su pérdida ha dejado en sus amigos y compañeros un gran vacío. La noticia de su fallecimiento llegó ayer hasta Luxemburgo, donde Juan Luis Requejo Pagés, letrado del Tribunal de la Unión Europea y gran amigo suyo, estaba muy afectado.

Entre su amplísimo currículo, destaca el haber fundado el Seminario de Historia Constitucional Martínez Marina, en la Universidad de Oviedo, al que pertenece una veintena de investigadores de diez universidades españolas. También fue el artífice de la revista 'Historia Constitucional', que edita el seminario y que fue la primera revista científica del mundo dedicada monográficamente a la historia constitucional, y de la biblioteca virtual Francisco Martínez Marina. Asimismo, auspició, junto con el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo y el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC), la editorial digital In Itinere.

«Un hombre sabio y de paz»

Compañeros como Ignacio Villaverde le recuerdan como «un gran compañero y un hombre de paz», tal y como dijo ayer la directora del departamento de Derecho Público, Isabel García-Ovies, y cuyas palabras hizo suyas también el equipo rectoral, que lamentó «profundamente» su pérdida.

Divorciado desde hace años y con un hijo, Varela era «una persona sabia y muy culta; un lector voraz, de vastísimos conocimientos, al que le gustaba disfrutar de la vida. Era todo un cinéfilo y un viajero impenitente», afirma Villaverde, que fue alumno de Varela en segundo curso de carrera. «Sus clases eran maravillosas por todos sus interes intelectuales. A mí me encantaba escucharle».

Con esa faceta, de hombre «culto y muy conversador», se queda también Francisco Bastida, quien rememora con cariño «su buen humor y sus despistes. Era un hombre entrañable con el que lo pasábamos muy bien». De él también destaca su «enorme valentía» en la lucha contra el mieloma que ha acabado su vida. Pese a que ya físicamente no se encontraba bien, mantenía un interés intelectual muy vivo. «Vivía para sus libros», indica el catedrático de Derecho Constitucional.

No habrá funeral por expreso deseo de Varela. Sus restos serán incinerados y después serán depositados en el panteón familiar de Lugo. Sus compañeros están pensando en organizar un acto académico para honrar la memoria de un «demócrata liberal, defensor al ultranza de la nación española», con «ideas de extrema izquierda romántica en su juventud». Aún no hay fecha, pero sí han adelantado que les gustaría contar con la presencia de José Antonio González Casanova, catedrático ya jubilado de Teoría del Estado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona y que perteneció al núcleo del que salieron los cuatro profesores que iniciaron una nueva andadura en Oviedo. González Casnova, de 82 años, y que nunca ha perdido el contacto con todos ellos, ya ha asegurado que le encantará asistir. De esa manera, despedirán a «un hombre elegante. No solo en la manera de vestir, sino también en la de hablar y escribir», concluyó Villaverde.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos