Adiós a 'Manolín El Gitano', el mendigo más popular de Oviedo

Manolín, en una de las pasadas fiestas de San Mateo. /Álex Piña
Manolín, en una de las pasadas fiestas de San Mateo. / Álex Piña

José Manuel Manzano fallece a los 58 años como consecuencia de una neumonía

Gonzalo Díaz-Rubín
GONZALO DÍAZ-RUBÍNOviedo

Javier Valenzuela recopila en 'Crónicas quinquis' (Libros del K.O.) algunas de las historias de delincuencia, marginalidad y juventudes perdidas que publicó en el diario El País a mediados de los 80. Sucedieron en Madrid, en Valencia, en Barcelona, pero podrían haberse escrito aquí. Manolín 'El Gitano', José Manuel Manzano Ramírez, falleció ayer en el Hospital Universitario Central de Asturias a los 58 años como consecuencia de una neumonía. Pudo haberlo hecho mucho antes. De sus 11 hermanos, contaba, quedaban vivos tres. Pudo haberlo hecho en la cárcel, que conoció con frecuencia; como consecuencia de alguna paliza, de sobredosis o en la calle, aterido de frío. Sin embargo sobrevivió para convertirse en un personaje popular y querido por miles de ovetenses. En un mendigo lleno de orgullo, que enseñaba a los turistas los recortes de prensa sobre el retrato que le hizo Miguel Galano para el Museo de Bellas Artas y proclamaba: “Miraíme , soy más famoso que el alcalde”; en una figura menuda que dejaba las muletas para bailar entre los chiringuitos en San Mateo.

Yonqui, soplón y confidente de la Policía, capaz -antes de su deterioro de los últimos años- de recuperar objetos que habían sido sustraidos, fue también, junto a alguno de sus hermanos, pesadilla de niños y preadolescentes a los que daba 'el palo' al menor descuido. En los 80, los Manzano, 'El Rata', 'El Lechuga' y el 'Yesus' fueron nuestros quinquis. Ventanielles, La Carisa, Costa Verde, nuestros Vallecas.

Al filo del cambio de década, la Policía empezó a cambiar también. Tal vez, harta del ciclo de detenciones, libertades provisionales y nuevas detenciones. El 23 de octubre de 1989, por ejemplo, se recogieron a la puerta del cine Ayala de Oviedo, 425 firmas para pedir la dimisión del jefe de la Policía Local ante las sospechas de malos tratos y palizas. En pocos años, 'El Rata', 'El Lechuga' o, más tarde, Jesús Moynelo, 'El Yesus', hoy condenado a 21 años de cárcel como autor del tiroteo mortal en el bar 'Casa Pepe' del barrio de Germans Sàbat de Girona, desaparecieron. El libro de Valenzuela no cuenta qué pasó, pero el crecimiento económico, los cambios sociales y la muerte por sobredosis o por los primeros casos de SIDA, acabaron con los quinquis. No con Manolín. Enfermo, se reconvirtió en mendigo y, con el tiempo, en uno de postín. Se especializó en pedir limosna en las mejores zonas, usó sus dotes de actor lastimero en los actos más relevantes de la ciudad. Esta semana, se le echó en falta en los Premios Princesa pidiendo una ayuda y deseando, como siempre, “que tengáis mucha suerte”. Estaba ingresado en el HUCA desde el martes.

En la humilde pensión Ana, de la calle Foncalada, donde acudía a dormir casi a diario desde hacía cuatro años, lo encontraron un poco cansado. Nada más. Su propietaria, Isolina Menéndez, le acogió hacia finales de 2011, harta de que Manolín le durmiera en el portal sobre unos cartones. Después del martes, no volvió, pero sus ausencias no eran raras. Isolina Menéndez tuvo que desmentir varias veces su muerte. La última en 2013, cuando uno de los hermanos Manzano hizo correr el bulo de su fallecimiento para pedir para su entierro. Hoy ya no podrá.

Manolín sentía especial devoción por su madre, que falleció hace una década aún en una chabola en Pando. A ella, dijo, le regaló la copia del cuadro que le pintó Galano. No es seguro que lo hiciera. Mentiroso profesional, capaz de arrastrarse con las muletas a la salida de misa en Las Esclavas y de tirarlas para bailar en cualquier verbena, al Manolín pícaro, pedigüeño y lastimoso, los ovetenses acabaron por perdonarle casi todo.

En la calle Uría, alguien improvisó una altar con dos velas y un cartel que reza: 'Manolín D.E.P.'. En las redes sociales, hay quien pide estatua, calle “y una fiesta como la de San Genarín, en León”. También que recuerda sus sablazos a Gabino de Lorenzo, Rivi, Ovidio Sánchez, Pepe Cosmen y a decenas de personalidades y ciudadanos anónimos más. También hay quien recuerda su pasado quinqui, “ser perseguido con unas tijeras”, su trato a las mujeres o cuando echaba maldiciones.

Improvisado altar en memoria de Manolín en la calle Uría de Oviedo.
Improvisado altar en memoria de Manolín en la calle Uría de Oviedo.

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