La familia de los colegios rurales

Los centros de Olloniego, San Claudio y Las Regueras reúnen 332 alumnos | El profesorado imparte clases personalizadas tanto en Infantil comoen Primaria y se sabelos nombres de todoslos alumnos del centro

Colegios rurales de Oviedo
Dos niños juegan en el aula. / PABLO LORENZANA
ROSALÍA AGUDÍNOVIEDO.

En el colegio Príncipe de Asturias de Las Regueras no hay libros encima de la mesa, salvo en la biblioteca. La dirección del centro decidió hace cuatro años dar un giro a sus métodos de enseñanza. Los 88 alumnos aprenden lengua, matemáticas o plástica a través de trabajos y en cada grupo de cuatro mesas de las clases de 5º y 6º de Primaria hay una tablet. «Nuestro método de enseñanza se basa en el trabajo cooperativo y para aprender por ejemplo los ángulos les mandamos que vean vídeos en casa. Cuando vienen a clase repasamos lo que han aprendido y de esta forma ahorramos una gran cantidad de tiempo en explicaciones y después lo invertimos en la organización de debates», explica la tutora de esta clase, Paloma Martínez.

Con este método de trabajo los alumnos aprenden a expresarse de cara al público sin tener miedo ni vergüenza y también adquieren los conocimientos para buscar la información por su cuenta:«No hay libros en las aulas, pero en la biblioteca tenemos todo tipo de ejemplares. De esta forma, los alumnos buscan la documentación para hacer los trabajos que desarrollan en el aula», añade la directora del centro desde hace cuatro años, Marta Corrales. Dichos volúmenes se adquirieron con el dinero que la Consejería de Educación y Cultura destina a las becas para comprar estos títulos y con los sobrantes que quedaron sin adjudicar cuando esta escuela rural tenía banco de libros.

A pesar de que en este centro se apuesta más por la tecnología, los exámenes siguen formando parte de la evaluación. «Una fracción de la nota se obtiene a través de los controles, pero el resultado de esta prueba no equivale a la nota global», añade la directora del centro.

Otra de las características del Príncipe de Asturias es cómo enseñan matemáticas a los alumnos de 2º de Primaria. «Utilizamos el método ABN, cuyas siglas significan algoritmos basados en números. Es decir, los críos aprender la cantidad numérica y para ellos utilizamos palillos», explica la maestra Reyes Garzón mientras los alumnos cubren una ficha de forma colaborativa. Es por ello que encima de las mesas hay una caja de plástico llenas de estas varillas con las que los niños aprenden a distinguir una unidad de una decena o una centena de forma física.

Guadalupe Abechuco lleva nueve años al frente de la dirección del colegio Narciso Sánchez de Olloniego. Cada vez que se encuentra con un alumno por el pasillo le saluda por su nombre. Explica que de lunes a viernes 75 alumnos se sientan en los pupitres de este centro:«En esta escuela están matriculados niños de Santianes, La Mortera, Manzaneda y Santa Eulalia, entre otras localidades cercanas a Olloniego».

Entre las peculiaridades que posee este centro es que tiene una oferta bilingüe muy extensa. Para ello hay dos profesores que enseñan a los más pequeños de la casa ciencias y plástica en inglés . Asimismo, la oferta extraescolar que se imparte es muy amplia. Los alumnos pueden optar a jugar al rugby, talleres de cerámica y también hay un curso de cocina para que los más pequeños de la casa aprendan a elaborar unos platos llenos de sabor.

Abechuco señala que este centro tiene en marcha un proyecto pionero en Oviedo: «Que la biblioteca pueda ser usada tanto por los alumnos como por los vecinos de la localidad». Esta propuesta cuenta con el visto bueno de la coordinadora de bibliotecas, Chelo Veiga, la concejala de Educación, Mercedes González, y la asociación vecinal, pero por el momento esta idea no ha comenzado.

El colegio de San Claudio estrenó este año dirección. Marta Madera está al frente de este centro desde septiembre y explica que las aulas en esta escuela «no están masificadas». Hay 169 alumnos matriculados y ninguna de las clases de Infantil tiene más de «veinte alumnos». Esta característica permite a los profesores enseñar los contenidos de forma individualizada y adaptarse a los grados de maduración de los niños.

Uno de los últimos proyectos que se ha puesto en marcha ha sido un trabajo sobre los Juegos Olímpicos. El primer día que empezaron con el temario, la maestra le preguntó si sabían definir este evento y los alumnos contestaron de forma dispar. Es más, alguno de ellos llegó a decir que las olimpiadas son una competición a la que van las personas «que quieren y no tienen miedo» o que cada día hay un acontecimiento de estas características en San Claudio. «Un niño contestó que este acontecimiento se celebra cada día porque su padre sale a correr por ahí», recordó Madera.

En el colegio de San Claudio no solo es característico el modelo de enseñanza que se aplica en las aulas. También son diferentes los recreos. «Se promueven los juegos de mesa como por ejemplo el parchís o el dominó y el patio no es un lugar de desfogue», añade Madera.

Ahora estos tres centros educativos afrontan el final del segundo trimestre y pronto comenzarán preparar las actividades de fin de curso.

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