Las dos familias más afectadas por el incendio de Pumarín regresan a su casa

El edificio donde tuvo lugar el incendio. / HUGO ÄLVAREZ

Los inquilinos de dos viviendas del primer piso llevaban desde febrero sin poder acceder a sus domicilios debido a las consecuencias del fuego

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

El incendio del bazar chino de Pumarín del pasado 9 de febrero terminó con veinte familias desalojadas. Los saneamientos se habían derretido debido a las altas temperaturas alcanzadas y a lo largo de una semana los vecinos estuvieron durmiendo en diferentes hoteles del barrio o en casa de conocidos. Siete días después la mayoría retornó a sus hogares, pero las familias del primero Cy D no pudieron. Las llamas destrozaron sus pisos y durante cinco meses han estado viendo cómo las jornadas pasaban y seguían sin poder volver. Ahora por fin han regresado, según informó ayer el administrador de la comunidad de propietarios del edificio, Alberto Fernández. «Estas familias ya están viviendo allí».

También precisó que los trabajos de desescombro de la 'zona cero' del incendio siguen paralizados. Entre sus restos se acumulan fibras de amianto procedentes de la techumbre del bazar y aún no han sido retirados. La empresa contratada solo trasladó la parte que dificultaba el paso a los agentes de la Policía Científica para que pudieran investigar el origen del incendio. Tiempo después, suspendieron estas obras hasta que no se liberase esa zona de los restos tóxicos y ahora el problema está en las aseguradoras. Ninguna se hace cargo de los costes hasta que se determine qué pasó ese día y mientras tanto, las familias cada vez que se asoman al patio solo ven escombros.

Alguno, incluso, afirma sentirse «desesperados» no solo por el estado del patio, sino porque los interfonos del portal continúan sin funcionar. Es más, el felpudo comunitario sirve para que la puerta esté por el día abierta. De esta forma, los inquilinos evitan cada vez que el cartero o el revisor de los contadores llame al timbre, alguien tenga que bajar a abrir.

Bazar chino

Mientras todos estos problemas se resuelven, los dueños del bazar chino siguen sin poder reformar el local. Hasta ahora, solo han cambiado la puerta de acceso, han quitado la persiana de seguridad y se ha vaciado. Pero el bajo comercial sigue estando lleno de hollín, sin paredes y sin almacén. En este último lugar fue donde se originó el incendio hace ahora cinco meses.

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