Fangoria se dio un atracón de lluvia y aplausos

La cantante rodeada del cuerpo de bailarines en un momento de la actuación. / MARIO ROJAS
La cantante rodeada del cuerpo de bailarines en un momento de la actuación. / MARIO ROJAS

El grupo volvió a triunfar ante una plaza de la Catedral que, pese al mal tiempo, bailó como nunca

J. C. A / D. L. OVIEDO.

Fangoria es Alaska y Nacho Canut. Pero reducir una hora y media de concierto y cuarenta años de carrera a dos nombres se queda corto. Fangoria es De Luxe, es Pegamoides y es Dinarama. Fangoria es 'Autosuficiencia', sí, la de Parálisis Permanente y, sobre todo, la que tiene sobre el escenario uno de los dúos musicales mejor avenidos y de más éxito del panorama musical español.

La noche del jueves no estaba para muchas alegrías. La lluvia hizo aparición en San Mateo para aguar las fiestas justo el día que tocaba Fangoria. No importó. Alaska empezó la actuación a la una en punto, ya del viernes, y tras 'Rey del Glam' con la que dieron las buenas noches agradeció a «Rodrigo (Cuevas) y Carlos (Marco) por haber compartido escenario con nosotros».

Abajo no fue como en su anterior visita a Asturias. El pasado julio en Metrópoli gozaron de un lleno absoluto y veinticinco grados para calentar al respetable. En la pasada noche hubo que quitarse el frío del cuerpo y abrir y cerrar y volver a abrir paraguas según pasaban los temas. 'Con Amanecer dorado' arreció la tormenta pero antes, 'El cementerio de mis sueños' y 'Ni tú ni nadie' metieron en cintura a quienes querían encontrar cobijo en los chiringuitos.

El público se quedó, disfrutó y aplaudió una versión de Fangoria discotequera y banal, la última, y con la que han encontrado acomodo en todos los públicos. Había abuelos, padres y nietos coreando himnos que atraviesan generaciones con la facilidad con la que 'Mil campanas' puso a cantar a toda la plaza de la Catedral

Alaska, acompañada de dos bailarines que lo dieron todo, hasta se atrevió a agarrar un foco para alumbrar al público en plena actuación. El fin de fiesta se anunciaba con 'No sé qué me das' y el 'A quién le importa', también celebrados. Hubo bis. Esa tradición que a unos les sirve para tomar aliento y a otros para dejarse querer. Hacerse de rogar. Dejaron para la traca final una 'Fiesta en el infierno' y la despedida: «Nos vamos a ir, pero nos vamos a ir 'Bailando'».

Así fue. Para rematar, Fangoria propone un encadenado con canciones que hablan de bailar y en la que incluyen una rendición de 'Quiero bailar toda la noche', de las one-hit-wonder veraniegas Sonia y Selena, y en el que piden prestado el 'Me encanta' a Mario Vaquerizo. A alguno se le hizo corto. Todavía quedan 'Fans fatales' de la primera hora que querían más. No pudo ser, pero Alaska se fue con un ramo de flores.

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