«No tenemos fecha para volver a casa»

Josefa observa desolada el estado del camino del Monte Nalón tras las lluvias del domingo./Hugo Álvarez
Josefa observa desolada el estado del camino del Monte Nalón tras las lluvias del domingo. / Hugo Álvarez

Los vecinos desalojados de sus viviendas en Trubia temen que «la tierra vuelva a caer» | El equipo de gobierno prepara un nuevo contrato de mantenimiento de sendas para evitar los daños de inundaciones e incendios

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

«Queremos volver a nuestras casa pero no podemos. En cuanto vuelva a llover fuerte, la tierra volverá a caer». Son palabras de Diego Fernández, vecino de la casa 52 de la trubieca calle de San Francisco, quien junto a su pareja y sus dos hijos fueron desalojados el domingo de su casa. Las fuertes lluvias registradas, que alcanzaron los 43,4 litros por metro cuadrado, produjeron un argayo que amenazaba con tirar abajo su vivienda y desde entonces no han podido volver a dormir en su hogar. «No tenemos fecha para regresar a nuestra vivienda y toda nuestra ropa está llena de lodo», lamentó. Al respecto, la concejala Marisa Ponga apuntó ayer que «Servicios Sociales está buscando la solución más adecuada» para esta familia.

Tampoco ha podido volver a su vivienda Loli Segovia, inquilina del barrio de Cataluña número 96, donde un torrente de agua anegó el domingo el patio de su casa, rompió el muro de contención y dejó impracticable la carretera. Desde entonces vive en casa de su hermana: «Tengo miedo de estar allí por la noche y que vuelva a ocurrir lo mismo», dijo ayer. «El agua sigue cayendo y no me quiero imaginar qué va a pasar cuando lo desagüen al pozo que hay al lado». «Esta situación es un sinvivir y tengo ansiedad», abundó tras tener que acudir ayer al médico.

La tarde noche del domingo fue caótica en Trubia. La tromba de agua afectó a dos puntos, el barrio de Cataluña y la calle San Francisco, cercana a Química del Nalón: siete vecinos tuvieron que salir de sus casas, anegadas por el agua o en peligro por el argayo que se cernía sobre ellas. Los cinco que siguen sin poder volver esperan que el Ayuntamiento tome medidas. Para el barrio de Cataluña reclaman la reparación del muro roto por el agua y para la calle San Francisco urgen la canalización del camino del monte Nalón y la construcción de un muro de contención.

«Ningún técnico ha venido a arreglar estos problema», aseguraron, mientras que el edil de Economía, Rubén Rosón, adelantaba que el año que viene se acometerán varias obras en la zona rural: «Trabajaremos para que haya en un nuevo contrato de mantenimiento de las sendas del bosque y así evitar daños de inundaciones como las registradas el domingo o los incendios. También queremos presupuestar la reparación de la carretera de acceso a Perlín, cortada estos días por culpa de un argayo», especificó.

Hasta que este momento llegue, operarios municipales continúan con las labores de limpieza. Ayer, se afanaban en la limpieza del parque Cataluña, que continuaba con lodo. La orden era que quedara impoluto antes de que cayese la noche. «El lunes estuvimos trabajando hasta las ocho de la tarde y hoy también estaremos hasta dejarlo todo fregado», aseguró ayer uno de los trabajadores.

Casi todos los vecinos, en mayor o menos medida, sufren las consecuencias del temporal, como Josefa, que ataviada con katiuskas, por culpa del lodo, revisaba el estado del camino al monte Nalón cercano a su casa y cómo los operarios limpiaban la zona.

La Concejalía de Infraestructuras también mandó actuar en la carretera que lleva a Industria Doy, en la limpieza de los accesos a Perlín, además de en Godos, La Mortera y Soto de Trubia, según informó el Ayuntamiento a través de una nota de prensa.

Pero los vecinos buscan soluciones urgentes que les permitan volver a sus casas, aunque son escépticos porque «el monte va a volver a caer en cuanto llueva de forma torrencial», coincidió Marta Fuego, vecina de la casa 56 de la calle San Francisco.

Ella junto a su pareja, Octavio Fuertes, han tenido más suerte. Son los únicos desalojados que han podido retornar a su hogar: «Estuvimos en un hotel una noche y el lunes regresamos aunque pasé la noche en el sofá y vestida con ropa de calle porque llovía y tenía miedo que hubiese un nuevo argayo».

Contabilizó en «veinte» los cubos de lodo que ha sacado de su finca y aún queda mucho por limpiar: «Por ahora hemos actuado en las escaleras pero nos queda el patio. Está lleno de lodo pero no lo quitaremos hasta que vengan los peritos del seguro, aunque ya sabemos que no asumirán los costes», avanzó tras revisar las cláusulas del contrato con su abogado.

Su vecino, Diego Fernández se encuentra en la misma situación. Por ahora ha limpiado el patio de su casa pero tiene la casa repleta de lodo y deberá tirar muchas cosas a la basura. «Tenemos que comprar ropa nueva. La que quedó en casa está llena de fango y la suciedad no se quita», lamentó ayer.

Recuento

La Concejalía de Seguridad Ciudadana resumió ayer que el domingo hubo ochenta llamadas y se respondieron a «treinta consultas directas». Entre las actuaciones se encontraba el corte de la carretera AS-228 que une la localidad cañonera con los concejos de Quirós, Teverga, Proaza, Santo Adriano o Villanueva y el corte de los acceso a Perlín, Ladreda de Arriba o en Godos.

Además, los argayos no solo han afectado a las viviendas. La línea de Fvee que une Oviedo con San Esteban de Pravia estuvo cortada a la altura de la localidad reguerana de San Pedro del Nora durante seis horas el lunes por la tarde. Unas piedras habían taponado las vías y veinticuatro viajes se vieron afectados, aunque según informaron ayer desde la compañía estos trayectos se suplieron por carretera: «La conexión entre Oviedo y Trubia se hizo en autobuses. El resto, por tren», apuntaron.

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