Más de dos mil feligreses adoran el Sudario en la misa mayor de San Mateo

Numerosos fieles se arremolinan en torno al Santo Sudario al final de la misa. / FOTOS: PABLO LORENZANA
Numerosos fieles se arremolinan en torno al Santo Sudario al final de la misa. / FOTOS: PABLO LORENZANA

El deán Benito Gallego recordó la conexión entre el apóstol y la ciudad y habló del jubileo, origen de las actuales «fiestas ruidosas»

D. LUMBRERAS OVIEDO.

No será el patrón oficial de la ciudad, pero mueve más gente que El Salvador. Más de dos mil fieles (muchos de pie) llenaron la Catedral y los confesionarios no dejaron de funcionar durante la (casi) hora que duró la misa mayor de San Mateo, que pone fin al Jubileo de la Santa Cruz. Pero sí, indicó el oficiante, el deán Benito Gallego, «es un protector poderoso de la ciudad. Por eso lo invocamos con cierto enchufe, valga la expresión».

En su homilía, Gallego recordó que el jubileo, tiempo de prepararse para el perdón de los pecados, es el origen de las actuales «fiestas ruidosas». También llamó a una pacífica «revolución del amor» en la que «el amor venza al odio, el amor al orgullo y la unidad a la división».

Terminada la ceremonia, centenares de feligreses se acercaron al Santo Sudario para adorarlo o hasta la hidria de las bíblicas bodas de Caná, cuyas puertas solo se abrían ayer en todo el año, para intentar llevarse a casa un poco de agua bendita del río Jordán.

Por allí se dejaron caer nueve de los once concejales del PP, liderados por Agustín Caunedo, junto al portavoz de Ciudadanos, Luis Pacho. También, la pianista Purita de la Riva o el catedrático Agustín Costa. Veinte sacerdotes concelebraron la misa.

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