El gobierno local estudia cómo reforzar el control de la seguridad en sus edificios

El Auditorio Príncipe Felipe, inaugurado en 1999. / A. PIÑA
El Auditorio Príncipe Felipe, inaugurado en 1999. / A. PIÑA

Iván Álvarez propone que cada equipamiento esté adscrito a una concejalía para evitar que se repitan problemas como los del Auditorio

R. AGUDÍN / S. NEIRA OVIEDO.

La falta de seguridad en el Auditorio Príncipe Felipe, convertida en uno de los actuales quebraderos de cabeza del Ayuntamiento, ha dejado latente la necesidad de revisar el sistema de control de las medidas de protección contra incendios en los edificios municipales. El equipo de gobierno buscará fórmulas y el edil de IU Iván Álvarez propuso una a sus socios en la junta de gobierno del viernes: que en lugar de agrupar todos los equipamientos públicos bajo la misma concejalía, se distribuyan entre varias, para que cada responsable lleve un control más exhaustivo y decida si, por ejemplo, es necesario encargar un plan de autoprotección u organizar simulacros de incendios. «Es decir, que el Palacio de Deportes dependa de Deportes o el Campoamor y el Filarmónica de Cultura, así si un funcionario dice que hace falta, cada concejal responsable lo llevará a cabo», detalló.

Este es uno de los objetivos del equipo de gobierno tras detectarse graves problemas de seguridad en el Auditorio que, a raíz de un informe entregado al alcalde, Wenceslao López, en agosto, han salido a luz. Precisamente este viernes, la jefa de Bomberos, Carmen del Prado, entregó un estudio encargado por el equipo de gobierno con las medidas provisionales para evitar riesgos en el edificio y que ya se aplican. Las restricciones afectan a varias partes del inmueble: se han cerrado la tercera planta y el sótano, se eliminará la sala de exposiciones, los pasillos serán únicamente vías de paso y no se podrán utilizar de forma simultánea la sala principal (cuyo aforo se ha reducido a 1.500 personas, 500 menos), la polivalente y la de cámara. Se mantendrán las oficinas para el personal, pero este no podrá recibir visitas. Además, el garaje deberá estar libre de vehículos mientras haya actividades en el Auditorio. Todo, a la espera de un informe con las soluciones definitivas en noviembre, que marcará las obras necesarias para garantizar la seguridad. De Prado concluyó que el edificio construido no se ajustó al proyecto original y no encontró ningún informe favorable a la seguridad desde la inauguración del equipamiento en 1999.

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