Los haigas de Tudela Veguín

Motos. Medio centenar de motos encabezaron la segunda concentración de vehículos clásicos por los valles del Nalón y del Caudal. /
Motos. Medio centenar de motos encabezaron la segunda concentración de vehículos clásicos por los valles del Nalón y del Caudal.

Decenas de modelos históricos animan las fiestas de Tudela Veguín en la segunda concentración de vehículos clásicos

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Cuando los asturianos emigrados en América volvíán por el verano a casa, traían los bolsillos llenos de dinero. Acudían a los concesionarios y pedían que les vendiesen el coche más grande que haiga. Ahora esta palabra está en desuso, sin embargo estos vehículos fueron los protagonistas de la penúltima jornada de las fiestas de Tudela Veguín. Al lado de la cementera, las vías del tren y la calle Tino Casal aparcaron más de cincuenta automóviles clásicos y otras tantas motos.

Nada más entrar en el recinto había un Cadillac que sorprendió a más de uno. Su dueño Ángel Fernández explicaba a cada ovetense que se acercaba a contemplar esta maravilla que su fecha de fabricación fue 1973, pero él lo había adquirido hace pocos meses y aún tiene que hacerle algún cambio. Su carrocería es negra brillante, pero lo más característico son sus asientos y alfombrillas. Son rojas. «Este un vehículo edición limitada y se usaba como safety car en las 500 millas de Indianápolis. A pesar del paso del tiempo funciona muy bien, aunque por ejemplo los reposacabezas no son del color que quiero», explicó.

De igual forma, relató que esta no era la primera vez que participaba en esta concentración, que recorrieron por segundo año consecutivo los valles del Caudal y del Nalón. Hace doce mese se sumó a esta iniciativa organizada por Alfredo Rodríguez y se llevó el premio al coche más antiguo, ya que condujo por las diferentes calles de Tudela un Ford A que ya ha soplado las 88 velas.

«Cuando lo compré estaba hecho un cristo y he gastado 2.000 euros en arreglarlo»

Pocos metros más allá, el mecánico de Piedras Blancas Félix Caldedero contemplaba un Mercedes descapotable al que no le faltaba detalle. El color de su carrocería era beige y granate y tenía hasta una maleta de la época de cuero dentro. Sin embargo, este no era el vehículo que el castrillonense condujo por estos valles. Fue un Renault 12 de los 80. Lo adquirió desde hace dos años y durante sus ratos libres lo ha arreglado: «Cuando lo compré estaba hecho un cristo y he gastado por lo menos 2.000 euros» en mejorarlo.

El que también le ha dedicado mucho tiempo a su Seat 127 es Iván Consuegra. Dice que no solo usa este coche para las concentraciones como la que ayer tuvo lugar en Tudela, sino que le gusta ir los domingos de verano y hacer sus propias rutas.

Hoy las fiestas de esta localidad se despedirán con el reparto del bollo desde las 12 hasta las 18 horas. Después se llevará a cabo la gran jira Campestre en el Parnés y desfile al parque de la fiesta. Ayer los vecinos de San Claudio fueron los que clausuraron los festejos de San Roque al son de la música de la orquesta Ideas y el DJ Nacho Otero.

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