«Con herramientas y esperanza los jóvenes podrán cambiar el mundo»

María Franco durante un congreso. / L.Q.D.V.I.
María Franco durante un congreso. / L.Q.D.V.I.

María Franco Directora general de la fundación Lo que de Verdad Importa | La fundación Lo que de Verdad Importa lleva al Calatrava un congreso sobre superación y emprendimiento

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

María Franco (Salamanca, 1964) tiene muy claro que sí se quier se puede y que nunca se debe de esperar a perder algo valioso para darte cuenta de «lo que de verdad importa». De esta reflexión, creó una fundación que tiene una misión: «Remover la tierra» para difundir «valores humanos y universales».

-El nombre de la fundación que preside da pie a la pregunta: ¿qué es lo que importa de verdad?

-Lo que de verdad importa no son las cosas materiales, son los afectos, la familia, las cosas que, a lo mejor, nosotros damos por garantizadas y solo reaccionamos cuando estás a punto de perderlas, ahí es cuando realmente te das cuenta de su importancia.

-¿Tan necios somos que solo nos damos cuenta de las cosas cuando estamos a punto de perderlas?

-Desgraciadamente es así, de ahí la razón de nuestra fundación.

-¿Usted ha vivido algo parecido?

-En realidad nos inspiramos en un diario que cayó en nuestras manos hace trece años. Era un diario de un empresario americano de éxito, la vida le sonreía. De repente, le diagnosticaron una enfermedad terminal. En esos momentos, empieza a pensar qué legado le puede dejar a sus hijos. En esos momentos, que eres más sincero contigo que nunca, él desgranó su vida y escribió un diario precioso que tituló 'Lo que la Verdad Importa'. Me lo leí y me emocionó muchísimo porque yo también tuve una experiencia muy dura con 33 años y tres hijas pequeñas.

-¿Qué le ocurrió?

-Tuve un cáncer cuando mis hijas eran pequeñitas. El diario fue una inspiración porque lo que dijo este señor fue lo mismo que pensé yo.

-¿A qué se dedica Lo que de Verdad Importa?

-Nace con el fin de difundir valores humanos y universales a la sociedad.

-Suena muy poético. ¿Qué hay de lo práctico?

-Tenemos una misión: remover la tierra. Muchas veces para tomar una decisión en tu vida o emprender tiene que pasar algo que haga que de repente haga levantarte y decir lo tengo que hacer. Somos ese resorte para que la gente se inspire.

-¿Cómo lo consiguen?

-A través de experiencias testimoniales para difundir los valores de siempre: la tolerancia, la honradez, el respeto, la solidaridad, el espíritu emprendedor, el sentido del humor. Los valores de toda la vida que ponemos en práctica encima de un escenario.

-En Oviedo pisarán el escenario del Palacio de Congresos y Exposiciones el 9 de noviembre.

-Lo haremos con los testimonios de Paco Arango, empresario y presidente de la fundación Aladina; de Miriam Fernández, una joven con parálisis cerebral que ha logrado ser campeona nacional de natación; y de Jaime Garrastazu, que lidera una empresa on-line de venta de zapatillas. Es un congreso gratuito destinado a jóvenes preuniversitarios y universitarios.

-¿Por qué seleccionan como público objetivo a los jóvenes?

-Porque son los que manejan la idea de futuro. Pensamos que si cambiamos un poco su visión y le damos herramientas y esperanza podrán cambiar el mundo.

-Hoy se habla de jóvenes 'nini', de generación Z, millennials. ¿Qué hay detrás de tanta etiqueta?

-Mucha tontería y gente que no se para a pensar ni a analizar a los jóvenes. Son estereotipos que no son reales y por unos pocos pagan muchos. Yo estoy cansada de ver un montón de jóvenes en nuestros congresos con ganas de cambiar el mundo, jóvenes generosos, valientes y pasionales.

-Antes de la crisis, la juventud se quejaba porque eran 'mileuristas', ahora muchos desearían poder llegar a cobrar mil euros al mes.

-La sociedad ha cambiado muchísimo en muy poco tiempo. Hoy no es tan fácil encontrar un trabajo estable pero eso también es bueno porque hace que no te estanques.

-¿Qué papel cumplen los padres?

-El más importante porque la mejor educación es la del ejemplo. Muchas veces cuando se habla de lo que comentaba antes de la generación 'nini', el dedo acusador se debería volver hacia los padres. Qué ejemplos les hemos dado, cómo los hemos educado.

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