«Los hosteleros podrían gestionar los chiringuitos y apadrinarlos una asociación»

José Luis Álvarez Almeida en la calle Alonso Quintanilla. /ÁLEX PIÑA
José Luis Álvarez Almeida en la calle Alonso Quintanilla. / ÁLEX PIÑA

José Luis Álvarez Almeida, presidente de Otea (Asociación de Turismo y Hostelería): «El modelo de fiestas de San Mateo tendría que reinventarse con diálogo; en 33 años casi no ha variado»

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Llega San Mateo y, de nuevo, la patronal Otea (la Asociación de Hostelería y Turismo de Asturias) vuelve a enfrentarse con el gobierno local por los chiringuitos y casetas. José Luis Álvarez Almeida, su presidente, apuesta por un cambio en el modelo de gestión. Desde su despacho, en la calle Alonso Quintanilla, donde entre reunión y reunión atiende las llamadas relacionadas con el restaurante Casa Amparo y Latores, aborda las diferencias con los responsables municipales por San Mateo, los datos veraniegos de turismo, y las pintadas contra los visitantes aparecidas en El Antiguo.

-Las tensiones con el equipo de gobierno han vuelto a florecer por las fiestas...

-En Oviedo hay un modelo de festejos que necesita reinventarse con diálogo. Nosotros ya hemos dicho al PSOE, Somos e Izquierda Unida que la oferta hostelera tendría que cambiar porque en 33 años casi no ha variado.

-¿Existía un monopolio en Gastromateo, tal y como dijo esta semana el alcalde?

-No. En la última edición, las bases recogían que este era un proyecto abierto a todos los hosteleros y la asignación de los puestos fue ante notario. Lo fácil es difamar, pero nosotros tenemos la documentación por escrito.

-¿Cuántas reuniones ha mantenido con el gobierno local?

- Tres. El 2 de julio de 2015, pocos días después de que Wenceslao López fuese nombrado alcalde, mantuvimos un encuentro con él y le presentamos un dossier con todas las actividades que hacemos. Entre la documentación estaban las bases de Gastromateo.

-¿Qué más encuentros ha habido?

-En julio de 2016 charlamos de nuevo con el regidor y también estaban Rubén Rosón y Roberto Sánchez Ramos. En aquella ocasión, les dijimos que queríamos recuperar Gastromateo. Vieron con buenos ojos la propuesta, ya que había un concurso público de por medio. Pero después nos encontramos con las casetas del Bombé. Este año nos citamos a principios de julio y preguntamos por el plan de evacuación, las casetas,... Creo que nosotros hemos hecho todo, pero ellos no han cumplido con su parte del trato.

-¿Por qué?

-Nos dijeron que nos iban a mandar información del proceso y no lo han hecho. Al final han hecho los pliegos de las casetas tarde y mal,y a estas alturas aún no sabemos nada del plan de autoprotección.

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-¿Cuál es la diferencia que usted ve entre ambos modelos?

-Nosotros pagábamos las orquestas y al Ayuntamiento le costaban cero euros estas actuaciones. Ahora, es el revés. La SOF pone la música y nos parece estupendo. Nosotros no decimos que nuestro proyecto es mejor, sino que tenemos sentarnos a hablar y escucharnos.

-¿Cree que los responsables de los chiringuitos tienen más facilidades que los hosteleros?

-No podemos meter todas las instalaciones en el mismo saco. La asociación de festejos de Lugones o La Corredoria son distintos a las casetas de los partidos políticos del tripartito. En ellos vemos a nuestros representantes municipales esmerarse tras las barras sirviendo bebidas.

-¿Deberían desaparecer?

-No porque sería acabar con una parte de las fiestas, pero hay que cambiar el modelo de gestión.

-¿Les gustaría a Otea participar en ellos?

-Se podría hacer un modelo en el que los hosteleros gestionasen el chiringuito y que vaya apadrinado por una asociación. Parte de los recursos y de los beneficios irían destinados a la sociedad. Además, creo que los festejos deben evolucionar hacia la profesionalización.

-¿Los socios de Otea se han presentado al concurso para las casetas del Bombé?

-Por supuesto. Los socios de Otea están para crear puestos de trabajo y ganar dinero, siempre que tengamos oportunidad. Nuestro objetivo es vender y no pagar nuestras inversiones a través de subvenciones.

-Sin embargo, las condiciones no les agradan...

-Invito a los hosteleros a cambiar un modelo que sea bueno para Oviedo. Recordemos que el primer año de Gastromateo hubo catorce casetas. Después en el Primavera Fest se duplicó hasta las 27. En 2015 no hubo nada y en el Bombé se ofertaron veinte instalaciones en 2016 y este año, 14. Me imagino que este descenso continuará, pero con los chiringuitos ha pasado lo contrario. Aumentaron cuatro el año pasado, solo se aceptó uno, pero para estas fiestas han sacado otras cuatro candidaturas.

-La mayor parte de los cambios que proponen se asemejan a los del PP, ¿se llevan mejor con ellos que con el gobierno local?

-Nosotros lo que defendemos es un espíritu empresarial y este es nuestro modelo. Además, sacar Gastromateo nos costó mucho con el gobierno de Agustín Iglesias Caunedo. A Otea siempre se le acusa de que consensuamos con los que gobiernan...

-¿Qué otros elementos mejoraría de los festejos?

-Se deben hacer una programación para el día. La noche está cubierta con los locales de copas y están preparados para que causen el menos perjuicio posible a la gente que trabaja o estudia por semana, y que quiere dormir.

-¿Cómo va la adaptación a la ordenanza de las terrazas?

-Mal, porque esta normativa es restrictiva y perjudicial para el sector. Tenemos menos sillas, menos terrazas y menos camareros.

-¿Tienen cuantificados cuántos puestos de trabajo se han perdido?

-No porque es muy difícil tener todos los expedientes, pero se puede ver a simple vista. Esta ciudad no necesita menos terraza, sino más para tratar mejor a los turistas.

-¿Qué es lo que les gustaría cambiar?

-No todas las mesas deberían ser accesibles, sino un tanto por ciento y que haya instalaciones de tipo B en el casco histórico.

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