Siete empresas compiten por la rehabilitación de la losa para poner fin a las humedades

Siete empresas compiten por la rehabilitación de la losa para poner fin a las humedades
La losa, ayer, de nuevo encharcada por las deficiencias de su firme. / ALEX PIÑA

El Ayuntamiento necesita aprobar la liquidación para adjudicar los trabajos en la plaza y otra serie de obras

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

En mayo de 1999, miles de ovetenses se dieron de codazos para cazar un pincho en la inauguración de la losa sobre la estación y el tinglado ferroviario, la principal obra de la operación de Cinturón Verde. Por arriba, todo bien; por abajo, las goteras empezaron casi al día siguiente. Un total de siete empresas -las UTE CGS-Nemesio Bedia y Contratas Iglesias-Arposa, Sardalla, Ogensa OCA, Imesapi y Copcisa- compiten por arreglar el desaguisado. Una obra de dos millones de euros, la mayor licitada en este mandado, que suprimirá las farolas y la fuente central para minimizar el riesgo de futuras filtraciones a la Estación del Norte, porque tras colocar la estructura de la losa y su endeble impermeabilización, el Ayuntamiento de Oviedo la perforó para el alumbrado y la fuente ornamental.

Los surtidores dejarán paso a una zona ajardinada y la iluminación recaerá en una torre de 12 metros de altura colocada en la propia fuente con una corona de tres metros de diámetro y en ella, una docena de focos de 200 vatios, que se completará con otros en el arco de la cubierta del acceso superior a las andenes.

Eso es lo que se verá por fuera, cuando concluyan las obras, pero el trabajo de verdad está debajo de las losetas fracturadas y los hundimientos. La futura contratista deberá desmontar hasta la propia estructura de la losa de hormigón, todo el pavimento en una superficie de más de una hectárea -10.500 metros-, retirando la cubierta funcional, el cemento y dejando desnudas las tripas de la estructura original. La losa está formada por una parte plana, completamente horizontal y estructural, sobre la que se levantaron apoyos de ladrillo para colocar losas de hormigón armado que permiten dar la pendiente transversal a la plaza y evacuar las aguas de escorrentía.

La demolición lo incluye todo: las arquetas, los servicios, las conducciones... Todos los puntos por los que se pueda filtrar el agua. Después, se reconstruirán las galerías de servicios y se regularizará toda la superficie con una capa de mortero especial y aislante. Será la base sobre la que se extenderá una membrana de poliuretano «para una impermeabilización con elevada elasticidad, con capacidad de punteo de fisuras, elevada resistencia química y resistente a la abrasión», que de todo eso sufre la estructura de la cubierta de la Estación del Norte.

En realidad, el principal problema de la plaza de los Ferroviarios está en que no se siguió el proyecto, que preveía canalizar todos los servicios por los bordes, sino que, terminada la estructura, el Ayuntamiento acometió la urbanización de la plaza y abrió más de 80 arquetas (de alumbrado, de abastecimiento, para la fuente y bocas de riego y de recogida de pluviales), así como sumideros, rejillas, columnas de alumbrado que perforaron la lámina impermeabilizante superior. Esto es, el Ayuntamiento agujereó al menos ochenta veces la cubierta antes de siquiera inaugurar la plaza. Las goteras comenzaron casi a continuación.

A medio plazo, hubiera dado lo mismo. Partes de la plaza, según los sondeos hechos, ni siquiera tienen lona impermeabilizante. Es el caso de la zona más próxima al hotel o a Viaducto Marquina. Con todo, existen «gran cantidad de puntos de entrada de agua a la estructura inferior», dice la memoria del proyecto. Tampoco ayuda la propia estructura. Parte se rellenó en su día con arlita, una arcilla cerámica que se fabrica y emplea como árido por su bajo peso, pero que en la losa actúa como un acuífero. Absorbe el agua cuando llueve hasta saturarse y la deja caer sobre la estación incluso cuando hace varios días que han cesado las precipitaciones.

Obra sin financiación

La mesa de contratación tomó ayer nota de las ofertas presentadas. Si todo fuese normal, la adjudicación no debería de demorarse, pero lo hará. La rehabilitación de la losa, como otras obras pendientes del año pasado -la conexión de las torres de Pando o el abujardado del pavimento de varias calles- son proyectos que se financian con el remanente de tesorería de 2016 y que deberán esperar hasta que se apruebe la liquidación de 2017. Cuando, tras la oportuna modificación presupuestaria por crédito extraordinario y su mes de información pública, podrán adjudicarse de forma definitivas los trabajos. Calculen para el próximo verano.

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