La iglesia del Cristo de las Cadenas se enfrenta a una multa por ruido

La iglesia del Cristo de las Cadenas.
La iglesia del Cristo de las Cadenas. / MARIO ROJAS

«Las campanas siguen funcionando igual que antes y el Ayuntamiento no hace nada», se queja el vecino denunciante, que protesta desde 2014

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Las campanas de la iglesia del Cristo de las Cadenas suenan demasiado y el Ayuntamiento plantea imponerles una multa. Así lo ha dictaminado un informe municipal, que constata que el ruido de los tañidos supera en 9,1 decibelios el máximo legal permitido en zonas residenciales durante el día, que son 55 (barullo de gente o un lavavajillas funcionando). Se trata de una infracción muy grave que la ordenanza municipal de ruidos castiga con entre 600 y 900 euros.

La historia es larga. Ya en septiembre de 2014, el párroco fue apercibido por el Consistorio debido a una medición del mes anterior que hallaba exceso de ruido y, de acuerdo con Joaquín Cabal, un vecino que vive a cien metros del templo, «cuando recibió el aviso del Ayuntamiento sí disminuyó el ruido y luego se fue haciendo progresivamente más alto hasta seguir el mismo sonido». «Siguen funcionando igual que antes, dando las horas. El Ayuntamiento no hace absolutamente nada, no hay ninguna respuesta», protesta.

A petición de Cabal, Urbenalia, gestora de la comunidad de los Jardines Aramo II en la que vive, lleva presentando quejas por estos sonidos desde hace años: existe un expediente abierto de la sección de Medio Ambiente del Ayuntamiento desde julio de 2014. Tras un primer informe negativo en agosto, el párroco, Julián Herrojo, decidió reducir el horario del reloj a «entre las nueve de la mañana y las ocho de la tarde» y eliminar los sonidos de los cuartos, hasta llegar a un sonido de «99 segundos al día».

Reiteradas denuncias

Más adelante, el 5 de mayo de 2015, «tras reiteradas denuncias y actuaciones administrativas, se concluye que el campan ario ya no se utiliza como reloj, reduciendo su uso esporádico según las necesidades del culto y se propone el cierre del expediente», se puede leer en la documentación que maneja la comisión de Sugerencias y Reclamaciones, organismo encargado de recibir y tramitar la queja vecinal. Pero Cabal -único vecino de su comunidad que ha protestado por este particular- vuelve a la carga y un ingeniero municipal constata que el 28 de octubre de 2015 «se recibe nueva denuncia indicando que se había vuelto al modelo de utilización anterior con campanadas cada media hora». Entonces, el 2 de diciembre, se firma un nuevo informe que constata que las campanas superan en nueve decibelios el máximo ruido tolerado legalmente.

A vueltas

La queja empieza, a partir de aquí, a dar vueltas por el Consistorio, mientras Urbenalia sigue presentando escritos ante la falta de respuesta municipal y la reiteración de la queja por parte de Cabal. Primero, la sección de Interior se la envía a Medio Ambiente para que la tramite. Pero allí responden que no tienen conocimiento del expediente y que quizás sea de otro departamento. El asunto parece quedar en el limbo administrativo hasta que el pasado 5 de junio, el círculo se cierra y el ingeniero municipal recuerda, como respuesta a la Comisión de Reclamaciones, la existencia de su informe del 2 de diciembre de 2015.

El Ayuntamiento aún no ha emitido formalmente la sanción: los técnicos deben determinar si concurren circunstancias agravantes (en función de la naturaleza de la infracción, la importancia del daño o la reincidencia) para fijar una cuantía.

El asunto encuentra al titular de la parroquia de viaje en Tierra Santa. Al no haber recibido notificación alguna, prefirió no hacer declaraciones sobre el asunto.

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