«No nos importa que se haga la ronda famosa, pero sí una salida»

«Necesitamos que nos desatasquen», afirman los vecinos

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Los vecinos de la zona norte y oeste de la ciudad, es decir, los barrios de Ciudad Naranco, Vallobín y La Florida, llevan años soportando el exceso de tráfico que no tiene por dónde desaguar por la falta de circunvalación: al oeste no hay conexión con la autopista, al norte está el Naranco y al este la congestionada salida a la AS-II.

Javier Fernández, el vicepresidente del distrito dos, que engloba todos estos barrios, resume el sentir de la zona, que quiere una solución sea como sea: «A los vecinos no nos importa que no se haga la ronda famosa que Álvarez-Cascos proyectó, pero sí necesitamos una salida. Si es una minirronda que desatasca la zona, bienvenido sea». Asegura, además, que en los consejos de distrito «solicitamos un estudio de viabilidad para hacer algo y no hay manera. No entramos en la pelea de ronda o acceso, pero necesitamos que nos desatasquen».

Fernández, que también preside la asociación vecinal de Vallobín, cuenta que «en ciertas horas del día el atasco llega a La Florida, sigue creciendo el barrio y no tenemos acceso». Fomento reconoce precisamente que el desarrollo de estos tres barrios (en zonas como Prados de la Fuente) deja obsoletos los estudios anteriores y requiere un nuevo documento.

El futuro centro deportivo en el colegio Loyola puede complicar aún más la situación en el norte. «A las siete y media, desde la pista finlandesa, se ve la afluencia de gente de La Argañosa y Vallobín, se meten por el colegio para salir a Luis Oliver. Tendrán que buscar una salida al oeste para Gijón, y en Lugones ya hay follón», asevera Gonzalo Díaz, de la asociación de vecinos La Centralilla de Ciudad Naranco.

Su entidad quiere que «no se deteriore el Naranco», pero al mismo tiempo reclama «unas infraestructuras en el barrio» y advierte de que al Loyola vendrá «gente de todo Oviedo». Por otro lado, lamenta que «están reclamando unir Otero con Santo Domingo con un bulevar y lo que se quiere aquí son crear barreras entre la naturaleza y el barrio».

«Hay que buscar una solución y echarla a andar. El barrio tiene un problema, y si encima meten un gimnasio, pues más porque atraerá más gente», afirma Rubén Rodríguez. Él, y muchos, están cansados de que «la mayoría de lo que sale son declaraciones que no van a ningún lado».

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