Toneladas de comida a la basura

Toneladas de comida a la basura
Centenares de productos metidos en cestas para ser tirados al contenedor de basura debido al humo que generó el fuego. / PABLO LORENZANA

El incendio en un supermercado de La Tenderina obliga a la cadena a deshacerse de toda la mercancía almacenada

CECILIA PÉREZOVIEDO.

No se ha podido recuperar absolutamente nada del interior del supermercado de La Tenderina que la noche del pasado jueves sufrió un incendio originado en las neveras de congelados del establecimiento. Curiosamente no fue el fuego lo que destrozó todo, sino la gran cantidad de humo que se originó tras el incendio. De hecho, fuentes de la Concejalía de Seguridad Ciudadana confirmaron que «hubo poco fuego» y que cuando llegaron los bomberos «no lo vieron grave». El gran inconveniente fue el humo que dificultó la visión de los efectivos hasta el punto que les «costó dar con el origen del incendio».

Las consecuencias de este suceso, que obligó a desalojar a 96 viviendas de tres edificios ubicados encima del supermercado, eran palpables ayer por la mañana. Trabajadores y operarios se afanaron en retirar toda la mercancía del local de más de 1.200 metros de superficie con dos salidas a la calle. Una a La Tenderina Baja y otra a la calle Sariego. Toneladas de productos que nada se ha podido hacer por ellos. «Hay que tirar toda la mercancía. No es capricho, todo está afectado por el humo», expuso un responsable del supermercado.

A las puertas del local, por la parte que da a la calle Sariego número 10, se colocó un gran contenedor donde los operarios iban retirando la mercancía. «Va todo para Cogersa», señalaron. Ante esto, algunos vecinos se interesaron en preguntar si podían hacerse con algún producto. «¿Puedo coger algo?», preguntó una señora, la respuesta negativa: «No nos podemos arriesgar a dar ningún producto y que luego pase algo», explicaron fuentes del supermercado.

Peritaje

Los daños materiales han sido cuantiosos e imposibles de cuantificar económicamente hasta que no se produzca el peritaje. «Tenemos que tirarlo todo y volver a hacerlo», explicaron fuentes del establecimiento. Unos trabajos que se prolongarán durante «un mes y medio de reforma». En ese tiempo, los treinta trabajadores del supermercado serán reubicados en otras tiendas de la cadena.

Mientras, los vecinos de las 96 viviendas afectadas recordaban ayer la escena de la noche anterior. «Estaba en la cama viendo la televisión cuando nos picaron y nos dijeron, bajad, bajad que hay fuego», recordó Albina Antón, de 87 años: «Tuvimos que salir escaleras abajo porque el humo nos ahogaba».

Eran las diez y media de la noche cuando todos los vecinos fueron desalojados. No pudieron regresar a sus casas hasta las doce y media. «Nosotras tuvimos que dormir en el salón porque las habitaciones estaban llenas de humo, daba miedo no se podía respirar», explicó Margarita Rivero, vecina del número 10 de la calle Sariego.

Doce horas después del siniestro, el olor a humo era aún palpable en el interior de los edificios afectados. Las puertas de los portales y las ventanas seguían ayer abiertas de par en par. «De lo malo que nos podía haber pasado solo tengo que limpiar la casa», señaló Balbina Antón. Afortunadamente todo quedó en un susto.

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