El incumplimiento de la regla de gasto limita las inversiones a 9 millones en 2018

El Ayuntamiento no presupuestará las transferencias de los fondos EDUSI para el Bulevar de Santullano. /P. LORENZANA
El Ayuntamiento no presupuestará las transferencias de los fondos EDUSI para el Bulevar de Santullano. / P. LORENZANA

Oviedo volverá, por quinto año consecutivo, a comenzar el ejercicio en prórroga presupuestaria

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

En 2018, tampoco. El Ayuntamiento volverá por quinto año consecutivo a arrancar el ejercicio en situación de prórroga presupuestaria. Pese a los avances en la negociación entre los tres socios de gobierno y las prisas de la Concejalía de Economía, los trámites pendientes impedirán cumplir con el 1 de enero. Si todo va bien, serán unas pocas semanas y no meses -los últimos presupuestos, los de 2016 y de este año, entraron en vigor en abril y mayo, respectivamente- las que se queden en la gatera, pero no dejará de ser un signo de las crecientes dificultades del Consistorio para poner en orden sus prioridades, que eso y no otra cosa es hacer presupuestos.

Junto a estas líneas aparece una tabla comparativa de los presupuestos aprobados los dos últimos años y las propuestas de gastos recogidas para la elaboración de las próximas cuentas municipales. Las diferencias son notables. En Personal se proponía un aumento del gasto de 10 millones de euros, del 18%, y en transferencias corrientes -el capítulo de las subvenciones a entidades o ayudas a familias- se presupuestaban 17,1 millones más que este año, un 52% más. Todo en un escenario que lo impide. El Ayuntamiento acumula dos años seguidos de incumplimiento de la regla de gasto, un tercero, que algunos socios de gobierno no descartan forzar, supondría la intervención de las cuentas municipales por parte del Ministerio de Administraciones Públicas, de Cristóbal Montoro, como le ha sucedido esta semana al Madrid de Manuela Carmena.

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En 2015, el Ayuntamiento se excedió en más de 3 millones de euros del límite de gasto. Era año electoral y el pacto presupuestario entre PP e IU, el segundo, forzó los números. En 2016, el primer presupuesto aprobado por el gobierno de Somos, PSOE e IU disparó el gasto corriente en capítulos como las ayudas escolares, planes de empleo o las subvenciones a asociaciones. La intervención obligó a tomar medidas adicionales a mitad de ejercicio con varios acuerdos de no disposición del gasto para aparcar inversiones por 4 millones. Aún así, la liquidación demostró que se excedió el tope en 17 millones de euros. Y van dos.

La regla de gasto aprieta, pero no ahoga. Si se incumple un año, basta con cumplirla al siguiente y, además, los cálculos de cuánto puede crecer el dispendio de la administración se hacen sobre el año anterior, el del incumplimiento. El plan económico financiero dio por seguro que se cumpliría sin tomar medidas adicionales, gracias a que la sentencia de Villa Magdalena debe computarse en el ejercicio en el que devino en firme, esto es en 2016, lo que deja un margen de 24 millones. Un margen amplio, pero que también limita el gasto computable para el próximo año hasta un máximo de 173 millones.

Inversiones

El impacto de los últimos incumplimientos se nota en el capítulo de inversiones que aún trata de cerrar el equipo de gobierno. La regla de gasto se calcula sobre los capítulos 1, 2 y 3 (gastos de personal, bienes y transferencias) y sobre los capítulos 6 y 7 (inversiones y transferencias de capital). Con los números del plan económico financiero aprobado, el Ayuntamiento dispondrá de 9,1 millones de euros de inversión en 2018 y menos de medio millón para transferencias de capital, subvenciones para que se hagan obras.

Es cierto que ello dejaría siete millones de margen, pero conviene ser realistas. «Tenemos un problema grande con las inversiones», señala una fuente del equipo de gobierno. «Qué más da lo que presupuestemos si somos incapaces de ejecutarlas», admite un concejal. Al atasco en Contratación, que señalan todos los socios de gobierno y que, temen, empeore con jubilaciones de personal inmediatas, se suma la prudencia. Sobre las cifras actuales pesa la inminencia de la decisión del Supremo sobre la liquidación del contrato de 'los Palacios', donde el Ayuntamiento se jugaría 16 millones de euros más intereses, o de los recursos contra las ordenanzas fiscales de este año, con muchos visos de prosperar después de que el Ayuntamiento olvidase publicar el correspondiente anuncio de información pública de las mismas.

¿Y el remanente?

Al presupuesto de inversiones de este año, el equipo de gobierno le añadió nuevas actuaciones por 21,3 millones de euros financiados con cargo a un remanente de tesorería de récord. La mala noticia es que, en realidad, lo hizo en varias veces, cada una con unas normas distintas. La legislación dice que el superávit de un año solo puede ser invertido en obras que no aumenten el gasto corriente y que tienen que estar concluidas dentro del mismo año. Pero en la Ley de Presupuestos Generales, que llegó después de que el Ayuntamiento aprobase la primera parte del remanente, se abrió la mano a que bastaba con que las obras estuviesen licitadas a final de año. Sin un cálculo definitivo aún, el equipo de gobierno aspira a librar por este camino algo más de cinco millones de euros más en obras, que se incorporarían a las cuentas del próximo ejercicio hasta llevar las inversiones al entorno de los 15 millones. La cifra consume casi todo el margen para cumplir la regla de gasto. Un resbalón sería fatal.

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