Un informe municipal concluye que Aqualia es la responsable de revisar los hidrantes

Un bombero busca de un hidrante en Uría. / MARIO ROJAS
Un bombero busca de un hidrante en Uría. / MARIO ROJAS

Insta a revisar contratos de los últimos cuatro años en un dictamen que descarga las responsabilidades del incendio de Uría en la contratista de Aguas

GONNZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Siete horas estuvieron el 7 de abril de 2016, los bomberos luchando contra el fuego que destruyó el número 58 y las dos plantas superiores del número 25 de Melquíades Álvarez. En el incendio perdió la vida el bombero Eloy Palacio y resultó herido leve su compañero Juan Carlos Fernández, 'Cuni', cuando ambos cayeron al interior del edificio al desplomarse la cornisa desde la que trabajan para apagar un foco. Tras el siniestro, fueron imputados por la muerte de Palacio varios mandos del servicio y se abrió un extraño debate: ¿Había o no había agua suficiente para controlar el fuego? El entonces jefe del SEIS declaró que «incluso sobró», pero fallaron varias bocas de riego y el único hidrante de la calle Uría estaba inutilizado aún diez días después del siniestro.

Los informes policiales o las grabaciones de las comunicaciones del operativo, publicadas por este diario y en las que se escucha a los bomberos quedarse sin agua varias veces, contradecían esa versión, pero no aclaraban de quién era la responsabilidad del mantenimiento y revisión de las bocas de incendio. De hecho, este año, el Ayuntamiento pareció asumir que se trataba de una responsabilidad propia y la Concejalía de Seguridad ordenó a Bomberos hacer las revisiones periódicas que marca la legislación.

Se excedió. El pasado 12 de junio, Alcaldía solicitó un informe «sobre diferentes cuestiones relativas a bocas de riego e hidrantes». Se trataba de una serie de preguntas directas en las que instaba a la Secretaría General a aclarar, a la luz de los pliegos de la concesión del servicio de Aguas, quién es el responsable de la «verificación periódica» de bocas de riego y de incendio y si se puede entender que esa 'verificación' de la que hablan los pliegos es una inspección. La respuesta, que firman conjuntamente con la Secretaría los servicios de Infraestructuras, Contratación y Bomberos, es contundente: compete a la concesionaria, Aqualia (Grupo FCC), una 'verificación', que incluye tanto la inspección como la obligación de «diagnosticar y reparar» las posibles averías.

Consecuencias

Después de meses de incertidumbre en los que incluso la aseguradora municipal renunció a la póliza en un movimiento que se interpretó como una toma de partido, el informe será la base de la defensa municipal frente a las decenas de reclamaciones patrimoniales planteadas por los afectados por el incendio y que el Ayuntamiento ha evitado responder hasta ahora. Augura, también, problemas con la concesionaria que sostiene que no son competencia suya.

De hecho, el dictamen sostiene que el Ayuntamiento debería de revisar de oficio todos los contratos adjudicados al concesionario o cargados en el marco del pliego general para la revisión, mantenimiento o inspección de bocas de riego o hidrantes de los últimos cuatro años. Justo la cuestión que llevaron a la Fiscalía el sindicato CSI y la plataforma Agua Pública por presunta malversación y prevaricación y que el Ministerio Público archivó al no hallar indicios de delito.

El informe abre la puerta a que los denunciantes vuelvan a plantear su denuncia, pero también a que el Ayuntamiento evalúe el coste de las inspecciones que están haciendo los propios bomberos desde el pasado mes de diciembre.

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