«Eran los intermediarios para la venta de hachís entre Algeciras y Madrid»

El acusado de liderar la organización, haciendo el símbolo de la victoria, junto a otros procesados. /  P. L.
El acusado de liderar la organización, haciendo el símbolo de la victoria, junto a otros procesados. / P. L.

La Guardia Civil señala a dos de los diez acusados de traficar con droga como los cabecillas de una red que operaba en un garaje de la ciudad

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Nueve de los diez acusados por el Ministerio Fiscal de traficar con drogas y medicamentos en la ciudad acudieron ayer al juzgado de lo Penal número 2, a una vista en la que seis reconocieron los hechos que se le imputaban, tres se declararon inocentes y para uno de ellos se sobreseyó la causa al no poder acudir al juicio por motivos de salud.

El Ministerio Fiscal sostuvo que tres de los acusados ejercían como cabecillas de una red criminal organizada dedicada al tráfico de drogas y que operaban desde un garaje del barrio de Vetusta que utilizaban como gimnasio particular para encubrir sus actividades delictivas durante el año 2013.

De esos tres acusados como cabecillas del grupo solo uno reconoció los hechos que le imputa la Fiscalía, un delito contra la salud pública, y se enfrenta a una pena de prisión de tres años. En el momento de su detención se le interceptó en su domicilio decenas de botes y cajas de anabolizantes y hormonas sexuales así como una pistola detonadora y material para cultivar marihuana.

Los otros dos acusados de liderar esta red de tráfico de drogas se declararon inocentes. Uno de ellos, J. A. A. G. fue al que los agentes, que llevaron a cabo la investigación, señalaron como líder de la organización.

Durante la vista oral, el instructor de las diligencias confirmó que el acusado había realizado varios viajes a Algeciras para entrevistarse con personas de «apariencia marroquí». El objetivo, según explicó el agente durante la vista, era cerrar «operaciones para la venta de hachís entre Algeciras y Madrid».

En esas operaciones también entraba en juego otro de los procesados. Se trata de R. R. F., al que consideran como segundo cabecilla de la red criminal. Junto con J. A. A. G. eran los «intermediarios con un grupo de Madrid que vendía la droga», explicó el agente de la Guardia Civil durante la vista oral.

Alto nivel de vida

Los agentes de la Guardia Civil que declararon durante la sesión celebrada ayer, destacaron el «alto nivel de vida» de los acusados a pesar de que no tenían actividad laboral reconocida. En este sentido, uno de ellos narró que se dedicaba a la compra-venta de coches «en negro» por lo que llegaba a ingresar «entre 3.000 y 6.000 euros», contestó J. A. A. G., a preguntas de la Fiscalía sobre su ocupación durante 2013, fecha en la que se enmarcan los hechos. Respecto al garaje ubicado en Vetusta, donde supuestamente se reunían los cabecillas de la organización, el procesado aseguró que «era un lugar donde iba con sus amigos para hacer deporte» y donde se preparaba físicamente para sus pruebas de 'fitness' el otro de los acusados, R. R. F..

Durante la vista tampoco se pudo demostrar que el acusado tuviera en su poder grandes cantidades de sustancias estupefacientes, de hecho en el registro domiciliario que precedió a su detención no se halló nada que pudiese involucrarle en «trapicheos ni menudeos de droga», aseguró un segundo agente de la Guardia Civil, que también declaró en sede judicial.

La vista continuará mañana, a partir de las nueve y media, con las periciales y las conclusiones finales de un juicio en el que los diez acusados se enfrentan a una pena conjunta de 31 años de prisión.

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