El interventor advierte de que el presupuesto tiene un déficit de 4,7 millones de euros

El Ayuntamiento celebrará el Pleno de aprobación inicial de los presupuestos el próximo 24 de enero. / M. ROJAS
El Ayuntamiento celebrará el Pleno de aprobación inicial de los presupuestos el próximo 24 de enero. / M. ROJAS

El alto funcionario recuerda las medidas coercitivas que puede tomar Hacienda por apartarse del plan económico vigente

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

El presupuesto «progresista», para el alcalde, y «más social» de la historia de la ciudad, para los concejales Rubén Rosón e Iván Álvarez, tiene un agujero. Uno que se ve bien: un déficit de financiación de 23 millones de euros, según el informe de la oficina Presupuestaria municipal. O lo que es lo mismo, en la 'cuenta de la vieja', el Ayuntamiento ha incluido gastos por 23 millones de euros para los que no tiene dinero.

Las cosas no son tan fáciles. La 'cuenta de la vieja' no se aplica a las administraciones públicas. Los números se echan según las directrices que marca la normativa del Ministerio de Hacienda siguiendo el Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales. Unas reglas en las que no se toman en cuenta, por ejemplo, los ingresos financieros, los préstamos. De hecho, el análisis de los técnicos del área Económica es similar al del año pasado, cuando el agujero también era parecido. Pero hay diferencias, el de 2017 se debía a la sentencia de Villa Magdalena, cuyas consecuencias se pagaron con un préstamo de un fondo especial del Estado para estos pufos. Este se debe a la inclusión de inversiones por más de 34,3 millones de euros para las que no llega el dinero.

El informe concluye que, como adelantó este diario, las cuentas incumplen la regla de gasto y la obligación de mantener estabilidad presupuestaria o superávit, pero que el examen preciso le corresponde al Interventor y este coincide en el diagnóstico y advierte de las posibles consecuencias.

Librar hasta marzo

El informe del habilitado nacional sobre el presupuesto municipal para este año da por buenos los datos de la oficina Presupuestaria y tras realizar los correspondientes ajustes -sobre todo calcular la inejecución, lo que el Ayuntamiento se deja sin gastar de lo presupuestado cada año, que cifra en unos 21 millones- concluye que el agujero real ascenderá a 4,7 millones de euros. Lo hace en un cuadro aséptico y sin ninguna valoración especial. Esas se las guarda para el final del informe en forma de advertencias sobre las medidas que puede tomar Hacienda.

El dictamen va dejando caer algunas, por ejemplo, que, dado que el presupuesto no está equilibrado, el Ayuntamiento necesitará autorización del Principado para poder pedir el préstamo de 29 millones con el que pretende financiar las inversiones de este año. También que el incumplimiento de la regla de gasto es notable, el gasto computable crece un 22,14 %, frente al 2,4 como máximo que autoriza Hacienda. En euros, el Ayuntamiento tenía margen para que su gasto creciese unos 3,3 millones de euros, pero las cuentas de 2018 crecen en 27,7 millones, nueve veces más del límite.

Con todo, el equipo de gobierno está de suerte. El interventor consultó al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas sobre cómo actuar frente al incumplimiento y la respuesta da cierto margen, remite al informe trimestral de seguimiento que debe cumplimentar el Ayuntamiento sobre la regla de gasto y da de plazo hasta marzo. Ello no altera su conclusión: el presupuesto incumplirá la norma cuando se ejecute.

Choque con Hacienda

El interventor añade más cosas. Extiende su informe un folio y medio más que los que acompañaron en su día los presupuestos municipales de los ejercicios anteriores para repasar las consecuencias de incumplir, con estas cuentas, el vigente plan económico financiero. Recuerda que si una administración se desvía de la senda marcada en este, «el Ministro de Hacienda requerirá» explicaciones y que «aplique las medidas o, en su caso, incluya nuevas medidas que garanticen el cumplimiento del objetivo de estabilidad». Y no da mucho margen. Si un trimestre se incumple, como ocurrirá con las cuentas de 2018 en marzo, se aplicarán «medidas coercitivas» y, llegado el caso, otras «de cumplimiento forzoso». Los números pintan un escenario de choque con el departamento de Cristóbal Montoro, aunque con el Principado, que tiene la tutela financiera de los municipios entre sus competencias como árbitro. Un choque como el que protagonizó Madrid hace unas semanas. ¿Recuerdan quién ganó? Una pista: el concejal de Economía del ayuntamiento de la capital acabó por dimitir.

No es necesario que la sangre llegue al río. Bastaría con que el Ayuntamiento volviese a la senda de cumplimiento de la regla de gasto. Por ejemplo, tomando un acuerdo de no disposición de algunos proyectos. Lo difícil será decir a los vecinos qué obras por importe de 24 millones se borran del capítulo de inversiones.

Más noticias

Temas

Oviedo

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos