Intoxicada una joven en un fuego causado por una impresora

El incendio tuvo lugar en el número 52 de la calle Rosal. / MARIO ROJAS
El incendio tuvo lugar en el número 52 de la calle Rosal. / MARIO ROJAS

El incendio tuvo lugar en la calle del Rosal y algunos vecinos tuvieron que ser desalojados debido a la gran cantidad de humo que generó la combustión

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Corría la una de la tarde, cuando tres vehículos de Bomberos atravesaban a toda prisa el centro de la ciudad. Se había desatado un incendio en el segundo piso del número 52 de la calle Rosal. Todo parece indicar que el fuego se originó en una impresora y que, en el momento en el que se iniciaron las llamas, no había nadie en la vivienda. Momentos después, sin embargo, una de las inquilinas abrió la puerta y se encontró de bruces con el incendio. Su reacción fue ir hacia él pero no pudo extinguirlo. Había una gran cantidad de humo y fue entonces cuando salió al descansillo a pedir ayuda.

La primera vecina en abrir la puerta fue Marta. Ella trabaja como empleada del hogar en el 2º A y de inmediato llamó al Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) para dar la voz de aviso. Cuando los bomberos llegaron no había llamas en el piso, pero sí una gran cantidad de humo que obligó a desalojar a varios inquilinos del edifico: «El fuego se apagó solo y nos costó encontrar cuál había sido su origen», según explicó el subinspector Jorge Díaz. Para localizar el foco, los agentes emplearon los motoventiladores para reavivar las llamas y pocos segundos después «apagarlas con un cazo de agua». No obstante los agentes estuvieron trabajando en el lugar de los hechos varios minutos más, para ventilar la gran cantidad de humo que había.

Mientras los bomberos trabajaban en el lugar de los hechos, la inquilina del piso era atendida por los médicos del Hospital Universitario Central de Asturias. Había respirado mucho humo y tenía la cara llena de hollín. A pesar de que su estado de salud no revestía gravedad, fue trasladada hasta el centro sanitario en una ambulancia y allí fue atendida por los médicos de Urgencias. En el mismo vehículo también fue una vecina que sufrió una crisis nerviosa.

Por otro lado, la parte alta de la calle Rosal estuvo durante más de media hora cortada al tráfico rodado. Fueron los agentes de la Policía Local fueron los encargados de controlar el flujo de coches tanto en el Rosal como en Marqués de Santa Cruz.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos