El juzgado subasta los bienes de El Caleyo Nuevas Tecnologías por 3,2 millones

Serafín Abilio, entre Torre y Areces, en El Caleyo Nuevas Tecnologías./
Serafín Abilio, entre Torre y Areces, en El Caleyo Nuevas Tecnologías.

Pone en venta 24 parcelas rústicas y urbanas en el entorno de Oviedo, ligadas a la actividad inmobiliaria del grupo

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Cada parcela cuenta la misma historia, la de una huida hacia delante. Tal vez, la de esta región o la de este país en la última década. El Juzgado de lo Mercantil Número 1 de los de Oviedo ha acordado la subasta de los restantes bienes de El Caleyo Nuevas Tecnologías del Hormigón (Nutesa), un total de 24 fincas, por un tipo de 3,23 millones.

Valga la número 8 del lote, 1.953 metros rústicos en Pedruño. La empresa del hasta hace un mes presidente de la patronal de la construcción, Serafín Abilio Martínez, la compró el 31 de mayo de 2012, a las puertas de declararse en concurso. Ya estaba vinculada a otras sociedades del grupo desde, al menos, 2008 cuando fue hipotecada con el Banco Pastor para responder de los 111.000 euros del préstamo original, más 30.525 de intereses de demora, 18.201 de costas y 4.570 de gastos de comunidad e impuestos. En 2009, se amplió el plazo del préstamo otros dos años; en 2010, por otros dos. Transcurrido este último plazo, la empresa solicitó el concurso en septiembre de 2012. En los meses siguientes, casi todo el entramado de Abilio Martínez se derrumbó: Hormigones El Caleyo S. A., Gesiete o Naranco Wellness, la empresa del spa al pie de la pista finlandesa.

Las novaciones, modificaciones o ampliaciones de plazo son contantes en las cargas que pesan sobre la mayoría de las parcelas que ahora subasta el juzgado. La mayoría ajenas a la actividad productiva de la factoría de San Claudio, que llegó a contar con un centenar de empleados. Fue una práctica común al grupo, en la que las empresas productivas acabaron por sostener hasta ahogarse con ellas a las inmobiliarias. El Caleyo Nuevas Tecnologías aportó fondos, a través de distintas fórmulas -compra de activos o terrenos-, a otras sociedades del grupo por cerca de 13 millones de euros, sin lograr retorno alguno. Ni un euro. Por ejemplo, suscribió 3,7 millones de euros en acciones de la ampliación de capital de Fontela, antes del hundimiento final.

Segunda subasta

La subasta de estas parcelas se suma a la venta de la maquinaria de la factoría de prefabricados de hormigón y tubos que acordó el juzgado en 2015 en favor de la compañía argelina Eurl ETP Feghouli Ahmed, perteneciente al conglomerado empresarial Groupe Travaux Feghouli Eurl. La empresa magrebí pagó 1.425.000 euros más impuestos en 2015, apenas una quinta parte del valor que le estimaba el administrador concursal: casi 6,8 millones de euros.

La subasta llegó después de que el juzgado no aprobase el plan de liquidación propuesto por el administrador, Pedro Pablo Llavona, que pretendía vender la unidad productiva como mejor modo de satisfacer a los acreedores y para recuperar parte o todo el empleo. La banca acreedora se opuso a un plan que hubiera dilatado hasta un año la venta de los activos, para tratar de salvar la fábrica. El juez se inclinó por sus tesis. Calificó de «quimérica» la posibilidad de una venta de la unidad productiva cuando no se han recibido ofertas desde que se declaró el concurso en 2012 y destacó la existencia de una «oferta verbal» en el juzgado, la de la empresa argelina, y mandó subastar.

Acreedores

Los interesados en el lote podrán presentar sus ofertas hasta el 30 de noviembre en el juzgado. Si la mejor postura supera el 70% del valor del conjunto, se aprobará el remate en su favor. Para repartirse el producto que se obtenga de la venta, hay cola. Los primeros de la fila, los bancos con créditos hipotecarios -BBVA, Popular, Liberbank, Caixabank, Sabadell, Caja Rural de Asturias y Banesto-, pero la lista es larga. La empresa debe las ayudas regionales que recibió para poner en marcha su nueva fábrica en 2003. Ese día, Vicente Álvarez Areces, celebró que «no nos ha fallado ninguno de los proyectos empresariales de esta legislatura» y destacó la agilidad con la que se daban facilidades a las empresas. Mucho más fácil que recuperarlas después.

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