Licencias tramitó el año pasado 6.660 expedientes, el mismo número que en 2006

Una promoción de vivienda libre de constructora Los Álamos junto a los accesos al nuevo HUCA.
Una promoción de vivienda libre de constructora Los Álamos junto a los accesos al nuevo HUCA. / MARIO ROJAS

El servicio acumula un desfase entre entrada y salida de documentos de 40.002 escritos desde el año 2004

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Las quejas por el funcionamiento del servicio de Licencias son reales. Ciudadanos y empresarios sufren un atasco casi incomprensible. En 2007, a las puertas de la Gran Recesión, el departamento tramitó 6.804 expedientes; el año pasado, 6.660, según los datos oficiales de la memoria del área. La cifra, además, no está sujeta a grandes fluctuaciones: los expedientes tramitados fueron 7.010, en 2015; 6.549, en 2014, 6.052, en 2013, 5359; en 2012 y así toda la serie, que se mueve entre los casi siete mil y nunca de cinco mil y unos cuantos cientos desde el año 2001.

Incluso la tipología de los expedientes que se abren en la sección no ha variado de manera sustancial, con la salvedad de la práctica desaparición durante casi una década de la solicitud de los permisos de obras mayores para vivienda colectiva y, en consecuencia, los de instalación de grúas. El conjunto de las memorias de estos últimos tres lustros, al que ha tenido acceso este diario, no permite intuir una razón clara de las actuales demoras en la tramitación de algunos permisos que han llevado al equipo de gobierno a aprobar un plan especial para reforzar el personal de la sección e implantar un trámite simplificado para las licencias menores.

Aunque hay agujeros y grandes. Desde 2004, Licencias acumula un desfase entre los documentos de entrada -las solicitudes de la ciudadanía y otras entidades- y los escritos de salida -permisos, liquidaciones o resoluciones- que asciende a 40.002 trámites. Hay algo que no funciona. Y el problema no es de ahora. En 2014, entraron 11.607 documentos y la sección solo generó 7.225, pero en 2004 la diferencia entre el registro de entrada y el de salida en favor del primero y en detrimento de un correcto servicio al ciudadano alcanzó los 3.936 escritos.

Entonces, ¿dónde está el problema?. «Hay muchas causas y problemas distintos según se trate de actividades, menores o disciplina», expone un funcionario del servicio. Los principales para este trabajador son la pérdida por jubilación de muchos de los técnicos auxiliares sobre los que recae el peso de todas las visitas de inspección. «De los nueve que había quedan dos», expone. Las memorias desmienten la cifra: el personal de la sección ronda los 45 trabajadores desde hace lustros, pero, matiza este funcionario, se ha sustituido a gente que conocía el servicio por interinos por acumulación de tareas, «que, a los seis meses, cuando han aprendido el funcionamiento, tienen que cesar. Eso genera mucha frustración», expone. Eso cuando no por personal del Plan de Empleo.

La falta de personal veterano también la señaló como uno de los problemas del servicio el concejal del área, Ignacio Fernández del Páramo, que el mes pasado reconocía que «se jubilaron arquitectos con 30 años de experiencia», y para paliar ese déficit se ha echado mano de becarios e interinos.

Crisis y obras menores

Pero no son las únicas causas, apunta otro trabajador de la sección: «Vamos con el metro, inseguros», dice de los expedientes de terrazas, que con las sucesivas reformas de la ordenanza, la del PP y la versión 'dulcificada' del actual equipo de gobierno, se han duplicado en los últimos años. De 190 en 2013, han pasado a 396 el año pasado. «Generan mucho trabajo y hay que ir con rigor, porque puede haber denuncias entre empresarios», añade.

No es la única cosa que en los últimos años ha multiplicado los trámites y papeleos en la sección. «Con la crisis, mucha gente se animó a abrir un negocio», expone el primer funcionario, «pero no duraban. No habías cerrado el expediente de apertura y te pedían el cambio de titularidad». Estos últimos procedimientos se dispararon durante lo peor de la recesión, con un aumento de más del 60% entre 2006 y el año pasado. También crecieron en un porcentaje similar, los cambios de titularidad en hostelería pasaron de 132 a 208 en el mismo periodo.

Son todos factores que ya estaban ahí. El único que coinciden en señalar los trabajadores que ha podido pesar en el incremento de las quejas hacia el servicio de los últimos meses es la entrada en vigor de la tramitación electrónica. «Se nota en las obras menores», expone un trabajador. «Hay gente que nos mete por el sistema 'solicitud de obras en un baño en la calle Caveda', sin más, no ponen ni dónde; luego tenemos que empezar a hacer requerimientos y requerimientos para poder completar la documentación».

A los ciudadanos les cuesta habituarse a la tramitación electrónica y la herramienta tampoco ayuda. El año pasado, al poco de entrar en vigor la nueva ley de Procedimiento Administrativo Común y, con ella, la obligación de implantar el expediente digital, los jefes de todas las áreas y servicios se plantaron. Expusieron en una reunión con el alcalde, Wenceslao López, las limitaciones, ineficiencias y dificultades que plantea la herramienta informática de gestión que usa el Ayuntamiento, FirmaDoc.

El alcalde reconoció que «llevamos más de un año preocupados y anunció cambios en la misma para mejorar su uso. A Licencias no han llegado. La herramienta no admite documentos que pesen más de treinta megabytes. «Un plano de la reforma de un baño, directamente no se puede meter en el sistema», señala un técnico. Para Licencias o Urbanismo la herramienta, advierte, simplemente no sirve. «Estamos haciendo dos expedientes: uno en papel para poder trabajar y otro en digital para poder notificar al interesado», como exige la ley por vía telemática.

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