Y llegaron por tierra y aire

Lugones. Un grupo de niños de Viella, disfrazados de esferas de nieve recorrieron las calles de Lugones junto al séquito real. / SUSANA SAN MARTÍN
Lugones. Un grupo de niños de Viella, disfrazados de esferas de nieve recorrieron las calles de Lugones junto al séquito real. / SUSANA SAN MARTÍN

Los Reyes eligen el avión, el tren y el coche para llegar puntuales a sus citas con los niños | En la Pola, Lugones, La Fresneda, Noreña y Grado, Sus Majestades no defraudaron a los numerosos pequeños que llenaron las calles

M. G. / J. C. / D. L. SIERO/LLANERA/NOREÑA/GRADO.

Sus Majestades de Oriente llegaron puntuales. Atrás dejaron sus camellos y optaron por medios de transportes actuales para cumplir con su misión. En Noreña, volvieron a llegar a la villa en ferrocarril para participar en la concurrida cabalgata, en la que hubo 33 voluntarios, si bien las estrellas para muchos de los niños fueron los dos camellos que formaban parte del séquito real. A la hora de trasladarse a Llanera, Sus Majestades optaron por un medio de transporte rápido. Llegaron por la tarde en tres aeroplanos y con exquisita puntualidad, pese al cielo gris, al Aeródromo de La Morgal donde les recibieron cientos de niños expectantes, así como el mismo alcalde y otros representantes municipales. De ahí recorrieron las calles de Lugo, primero, y Posada después.

Al terminar su recorrido, no dudaron en recibir a decenas de niños en la Escuela Municipal de Música, donde los pequeños les recordaron todos los juguetes de su lista.

En la Pola participaron 303 figurantes, veintiocho comparsas y nueve carrozas, además de animales diversos y una quincena de muñecos infantiles, que hicieron las delicias de los más pequeños de la casa. La animación musical corrió a cargo de dos bandas de música, dos de gaitas y una ruidosa batucada. A La Fresneda los Reyes Magos llegaron con auténtico estilo, en unos coches clásicos con los que recorrieron la avenida principal. Su paseo estuvo amenizado por la música de gaitas y tambores. Contaron con la inestimable ayuda de sesenta colaboradores a los que, por si las moscas, los organizadores del desfile real habían proporcionado chubasqueros. Una vez concluido su recorrido, Sus Majestades recibieron a los niños en el centro cultural y tuvieron a bien invitarles a una chocolatada. En Lugones, el séquito real estuvo formado por doce carrozas y 400 voluntarios que les acompañaron hasta el parque de La Paz.

En Grado, dejaron regalos a los ancianos de la residencia y luego dieron una chocolatada a los niños.

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