Los perros-lobo muertos no vuelan

Alguien se llevó y limpió la sangre del cánido atropellado en San Esteban; a las autoridades no les consta el hallazgo

G. D. -R. OVIEDO.

Bernardo subía hacia casa cuando en la cuneta de la AS-242, pasado San Esteban de Las Cruces, vio el cadáver de un animal aparentemente atropellado. Paró e hizo unas fotos con el móvil, pero el encuentro era insólito, tal vez merecía mejor imagen, así que fue a su casa a por una cámara réflex y tiró otro par de fotografías más claras. No tenía dudas, acababa de retratar un lobo muerto a menos de cinco kilómetros de la calle Uría. Tal vez no sabía que lo que acababa de fotografiar era un perro-lobo checoslovaco, o, por precisar, una perra, según sostiene el vecino que dice ser propietario del animal atropellado.

El error es comprensible. La raza es muy reciente. Se creó en 1955, dentro de un plan para crear un híbrido entre lobo y pastor alemán, que tuviera el temperamento, la mentalidad y la capacidad de entrenamiento del segundo, junto con la fuerza, la constitución física y la resistencia de los primeros. El resultado tiene una apariencia muy similar a los lobos de los Cárpatos. De ahí explica su propietario, que al autor del hallazgo le sorprendiera la boca del animal, pese que solo tenía nueve meses. Es, sostiene, el desarrollo normal de esta raza.

En lo que sí coincide es en que no sabe quién retiró al animal de la carretera. No lo hizo el Seprona, ya que al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil ni siquiera le consta el hallazgo, confirmaron fuentes del instituto armado. Tampoco al Ayuntamiento le consta ni a la Policía Local y ni a Protección Animal.

Según el relato de este vecino la perra rompió el collar y se escapó de su finca y no la ha vuelto a ver más que en las fotografías de Bernardo. Sin pistas, lo que está claro es que los perros lobo muertos no vuelan ni tampoco aúllan.

En Oviedo no hay tampoco registrados y reconocidos como tales por el Principado, ataques al ganado por parte de los lobos en el entorno más próximo a Oviedo, aunque sí en Biedes (Llanera), Santo Adriano, Grado, Teverga o Las Regueras.

Hasta Oviedo, del lobo, solo habían llegado las protestas de los ganaderos desesperados por la proliferación de ataques que, denuncian, sufren sus rebaños. También, las explicaciones y quejas de los ecologistas y partidos contrarios al plan de gestión de esta especie por parte del Principado que autoriza su caza, pese a no ser especie cinegética, en un tercio del territorio regional. Un decisión controvertida y que investiga la Fiscalía a instancias de WWF.

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