«Lorca y Miguel Hernández fueron creadores de sueños desde la verdad»

Carmen Gallo en el patio de La Laboral, en Gijón, en una pausa del ensayo de la obra de teatro. / P. HUCHA

Factoría Norte estrena el miércoles 'Los magos de las palabras: Miguel y Federico' en el Filarmónica con el patrocinio de EL COMERCIO

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Carmen Gallo (Burgos, 1956) iba para economista cuando el teatro se cruzó en su vida y ya «nunca más lo abandoné». Nacida castellana pero con raíces y vida en el Bilbao industrial y cultural, reparte su amor entre la capital vasca y su Gijón del alma donde creó, en 1998, Factoría Norte. Una compañía teatral que, de la mano del Ayuntamiento de Oviedo y con el patrocinio de EL COMERCIO, llevará este miércoles al Teatro Filarmónica la obra 'Los magos de las palabras: Miguel y Federico'. Un recorrido por la obra, los sueños y las verdades de dos de los más grande literatos españoles: Federico García Lorca y Miguel Hernández. Cerca de un millar de niños de trece colegios ovetenses disfrutarán del espectáculo.

-Ha logrado un sueño: reunir a Federico García Lorca y a Miguel Hernández en un mismo escenario.

-Sí. Con Lorca ya he hecho más espectáculos porque es uno de mis dramaturgos y poetas emblemáticos, pero es verdad que con Miguel Hernández, siendo para mí un excelente poeta, no había tenido la ocasión de poder desarrollar un trabajo conjunto. Aproveché la celebración del año de Miguel Hernández y pensé '¿por qué no uno a los dos mejores poetas a través de su amor por las palabras?'.

-De esa unión nació la obra teatral 'Los magos de las palabras: Miguel y Federico'. ¿Qué muestra en ella?

-Es una propuesta escénica y lúdica con un contenido divulgativo y educativo para los niños. La obra pone en valor a los dos autores, algo que para los niños no suele ser muy habitual porque lo que se hace, normalmente para este público, es coger una pieza y desarrollarla en el escenario. Esta obra va más allá de una representación, da a conocer a Miguel Hernández y a Federico García Lorca. Su vida, su obra y además hemos entresacado canciones, poesía, títeres, interpretación textual, con encuentro ficticio entre ellos incluído.

-¿Por qué Factoría Norte escogió a estos literatos?

-Factoría Norte comenzó con una obra sobre Federico García Lorca, 'Federico, Federico'. Lorca siempre estuvo en nuestro universo y la idea de juntar a los dos magos de las palabras surgió este año gracias a la colaboración de EL COMERCIO y LA VOZ DE AVILÉS.

-¿Quién da vida a Lorca y quién a Miguel Hernández?

-A Miguel Hernández le da vida Javier Arboleya y a Federico García Lorca, Enrique Dueñas. Son dos actores jóvenes que colaboran con más compañías teatrales. En el caso de Enrique Dueñas, ha estado todo el verano en las visitas teatralizadas del Teatro Campoamor. Lo mismo que la actriz que está en la obra, que hace un papel de narradora. Se trata de Paula Matas, premio 'Oh' a la mejor actriz. Hace diferentes personajes, lo mismo que los otros dos actores, pero ella sirve de nexo de la narración.

Puro teatro

-Es toda una responsabilidad meterse en la piel de dos grandes de la literatura. ¿Cómo se lo han tomado los actores?

-La responsabilidad es grande porque no es fácil buscar la manera de poder hacer llegar ciertos contenidos de las poesías a los niños y que las puedan comprender y disfrutar a la vez.

-¿Cómo se logra ese objetivo teniendo en cuenta que el miércoles 4 de octubre casi un millar de escolares de Primaria será el público de esta obra de teatro?

-La mejor manera es hacer que sea una obra muy variada. Los niños no llegan al espectáculo para salir de él como doctores en la materia. Los escolares van a pasar una hora en la que se quedarán con ciertos aspectos biográficos y con parte de las obras de los dos autores. Habrá poesías narradas a través de marionetas, trozos que nos acercan a 'Poeta en Nueva York', hay canciones y, al final, todo es interpretación. Los actores logran que los niños pasen de una historia a la siguiente sin aburrirse.

-Todo partiendo, de que los alumnos de Quinto y Sexto de Primaria no tienen un conocimiento profundo sobre Lorca ni Hernández.

-Eso depende de los centros escolares. Lo que vamos a presentar en Oviedo juega con la ventaja de que el Servicio de Educación del Ayuntamiento lleva muchos años haciendo una labor de programación con escolares con espectáculos de toda índole. Los niños ovetenses están muy acostumbrados a ir al teatro y los educadores siempre realizan una labor previa de acercamiento a la obra.

- 'Los Magos de las palabras' se subirán al escenario del Filarmónica ante casi mil alumnos. ¿Le impresiona la cifra?

-Son muchos y es un reto importante. Ilusiona mucho que se perpetúe el teatro entre los niños porque los niños de hoy no es que sean los espectadores del futuro sino del presente.

-¿Qué se aprende del legado literario que dejaron Lorca y Hernández?

-Uf. Se aprende mucho, sobre todo la verdad. Yo creo que la riqueza de la poesía de Miguel Hernández, de la escena de Federico García Lorca, es que son creadores de sueños desde la verdad, con una imaginación prodigiosa. En este mundo que vivimos, la verdad para mí es el valor fundamental, con lo bueno y con lo malo. La mayor grandeza es la eternidad de las cosas que han escrito por ser verdades.

-Sus finales fueron trágicos. Lorca fusilado en agosto del 36 y Hernández murió en 1942, en la cárcel tras ser represaliado por el bando franquista. ¿Se habla de ello en la obra?

-Lo recogemos y contamos en las poesías pero no lo dramatizamos. No era esa nuestra prioridad porque el objetivo de la obra es poner en valor la palabra. Con 'Los magos de las palabras', lo que más queríamos hacer era poner en valor ese mundo de ensueño y vida a través de la palabra de los dos autores sin hacer hincapié en ninguno de los momentos históricos. Narramos para que los niños sepan quiénes fueron Lorca y Hernández, pero nada más.

-¿Qué aprendió usted mientras desarrollaba este espectáculo?

-La mayor lección que me llevo es el trabajo con los intérpretes porque era un reto interpretativo pero también de acercamiento a la obra de Lorca y Hernández. El recorrido hecho entre los tres actores, el coordinador técnico, Gonzalo Mateos, y yo ha sido el mayor aprendizaje.

-¿Qué le llevó a dedicarse al teatro?

-Bonita pregunta porque yo iba para otra cosa, para economista, pero desde muy joven, cuando me fui a vivir a Francia, me encontré con una serie de gente que se dedicaba al teatro y poco a poco me fui aficionando. Cuando volví a la facultad creamos una comisión de cultura y me metí en una escuela de teatro junto con Ramón Barea y el difunto Álex Angulo, y ya nunca más lo abandoné.

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