La madre que abandonó a sus tres hijas en Pumarín, de nuevo a juicio

La acusada, condenada por abandonar a sus hijas, se enfrenta a un nuevo juicio relacionado con otro hijo, en paradero desconocido. / M. R.
La acusada, condenada por abandonar a sus hijas, se enfrenta a un nuevo juicio relacionado con otro hijo, en paradero desconocido. / M. R.

Condenada en 2016 a tres años de cárcel, se enfrenta a otra pena de dos años por negarse a revelar el paradero de otro hijo, nacido hace siete años

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

La mujer condenada en noviembre de 2016 a tres años de cárcel por abandonar a tres de sus hijas, la más pequeña de tan solo un mes de vida, en su vivienda de Pumarín, se enfrenta hoy a un nuevo juicio por negarse a revelar el paradero de otro hijo que tuvo en 2009 y del que nada se sabe. El Ministerio Fiscal le pide por ello una pena de dos años de prisión y nueve de inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad. La vista oral tendrá lugar a partir de las once y media de la mañana en el Juzgado de lo Penal número 3.

Se trata de una nueva causa abierta por un delito de abandono de menor, destapada durante la instrucción de la anterior causa, por la que ya fue condenada. Según recoge el escrito de Fiscalía, la acusada dio a luz a un niño en el Hospital Universitario Central de Asturias el 3 de diciembre de 2009, sin que se conozca la filiación paterna, es decir, de padre desconocido.

Durante las citadas diligencias penales, la mujer se negó a informar del paradero del niño, limitándose a decir que se hallaba en Portugal con su padre. Unas declaraciones que desencadenaron en una investigación por parte de la Brigada de Policía Judicial a través del Servicio de Atención a la Familia (SAF) tanto de España como del país vecino. Todavía no han dado sus frutos: sigue sin saberse nada del pequeño que hoy contaría con siete años.

Al menor nunca se le llegó a expedir Documento Nacional de Identidad ni mucho menos pasaporte. Además, el Centro de Cooperación Policial Aduanero confirmó que en Portugal no existe ningún registro sobre el niño como residente en el país, «no hay datos sobre el mismo», reza el escrito de Fiscalía que también apunta que no figura escolarizado en ningún colegio de Asturias.

La última pista, su abuela

Lo único de lo que se tiene constancia es que nació en 2009 en el antiguo hospital de El Cristo y se le asignó como centro de salud el de Pumarín, pero allí nunca fue atendido. De hecho, la madre llegó a comunicar que en 2014 el niño ya no vivía en España por lo que decidió darle de baja de ese centro de salud.

Las últimas referencias que se tienen del pequeño llegaron por parte de su abuela materna. Manifestó que «el niño se había ido con su madre de vacaciones a Portugal» y que desde entonces no había vuelto a verlo ni a tener noticias suyas.

Sobre la madre ya pesa una sentencia firme que la mantiene en la cárcel desde 2016, después de que el 18 de diciembre de 2014, dejara solas en su casa de Pumarín a sus tres hijas pequeñas de 3 y 2 años y un mes de vida. Esa noche, un vecino alertó a la Policía Nacional tras escuchar sus llantos.

Cuando los agentes llegaron al domicilio, al que tuvieron que acceder a través de la cocina de un piso contiguo, se encontraron una escena dantesca: la bebé de un mes, tendida en una cama, sin ningún tipo de protección, en un piso sin calefacción y cubierta solo con un pañal. Sus hermanas, en el salón, estaban sucias. Una de ellas sostenía una lata de cerveza abierta mientras la otra, sentada en un sofá, «se balanceaba y se golpeaba la cabeza repetidamente con el respaldo», según recogió la sentencia que condenó a la madre a tres años de privación de libertad.

La Policía Nacional detuvo a la mujer una semana después, justamente el día de Navidad, en la calle Arzobispo Guisasola, próxima al parque de El Campillín.

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