«No sabemos dónde está el niño o si está vivo o muerto»

«No sabemos dónde está el niño o si está vivo o muerto»
Piña

La madre de Oviedo acusada por abandono al negarse a revelar el paradero de su quinto hijo ha pedido su libre absolución

JUAN CARLOS ABAD

M. J. G. F., la madre de Oviedo que hoy se ha sentado en el banquillo de los acusados por el mismo delito por el que fue condenada a prisión en 2016, se ha acogido a su derecho de no declarar salvo a la única pregunta que le ha hecho su abogada defensora. En la vista oral celebrada esta mañana en el Juzgado de lo Penal número 3 de Oviedo, ha afirmado que hasta que entró en prisión sabía que su hijo estaba bien pero se ha negado a revelar su paradero o el nombre del padre.

La acusada dio a luz al niño en el año 2009 en el antiguo HUCA. El tío del menor, que sí ha prestado declaración -la abuela ha declinado hacerlo para no perjudicar a su hija- ha afirmado que le vio en varias ocasiones hasta que la madre lo llevó a Portugal. Presumiblemente el niño, menor de cinco hermanos, se encuentra en el país vecino, pero ni la Fiscalía ni la acusación particular ejercida por la Consejería de Asuntos Sociales del Principado han presentado pruebas fehacientes. Tampoco consta filiación paterna puesto que la madre lo inscribió en el Registro Civil con sus apellidos.

La abogada Antonia Fuentes en representación de la Consejería, se ha preguntado en su alegato final que “¿qué teme M. J. G. F.? ¿Por qué no quiere que se sepa el paradero de su hijo? Actualmente no sabemos si el niño está vivo o muerto, si está atendido o desprotegido”.

La defensa, ejercida por Bárbara Sánchez, ha atacado con dureza la solidez de las pruebas presentadas durante la vista oral y en la fase de instrucción. “El fiscal nos habla de reprobación moral y ética, pero esto es un juicio penal en el que sólo se ha tomado la declaración al tío de la acusada. Hay casos muchos más mediáticos de hijos de futbolistas que no se sabe la filiación de la madre o el de una baronesa... y los niños están estupendamente. Son ustedes los que tienen que probar que el niño está abandonado”, ha exclamado.

A la salida de los juzgados, Sánchez ha atendido a los medios para explicar que, a su entender, “no se ha practicado prueba suficiente para acreditar un delito de abandono”. Actualmente la acusada cumple una condena por abandonar a tres hijas en 2014 en un piso en Pumarín cuando las menores contaban con tres y dos años y un mes de vida. En 2016 se le condenó a tres años de cárcel por aquel episodio.

“La sentencia anterior pesa en este procedimiento porque se inicia a raíz de aquel. Se nos dice que no hay filiaciación reconocida pero no se sabe. En el escrito de acusación podían haber pedido que se iniciaran gestiones para conocer si existe filiación o podía haber comparecido el policía que inició la investigación. La Consejería tiene medios para hacerlo”, ha destacado la letrada.

El Fiscal, en sus valoraciones finales, ha sostenido que el comportamiento de la madre se ajustaba al delito de abandono porque la patria potestad es un deber y no basta con delegar “sin razón acreditada” en otra persona. Ha pedido para M. J. G. F. dos años de prisión y nueve de inhabilitación para el ejercicio dicho derecho y deber.

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