160 manos para ayudar a la Perrera

Los participantes durante las charlas que se impartieron en el Pavo Real. / MARIO ROJAS
Los participantes durante las charlas que se impartieron en el Pavo Real. / MARIO ROJAS

El Pavo Real acoge una jornada de formación para los nuevos ayudantes del Albergue | Los voluntarios están dispuestos a pasear a los animales con el objetivo de que recuperen su capacidad de socialización

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

«Amamos los animales y queremos ayudar a los gestores del albergue de animales». Esta fue la frase más repetida ayer entre los ochenta primeros participantes que se inscribieron en el curso de formación de voluntarios para el Albergue de Animales y que se celebró durante la mañana en el edificio del Pavo Real del Campo de San Francisco. En los próximos días, estos ovetenses acudirán a las instalaciones de La Bolgachina para que los gestores les enseñen las jaulas donde viven los perros y gatos, y cada uno elegirá las tareas en las que puede echar una mano.

«Hasta ahora lo que hemos hecho son dinámicas de grupos para conocernos y también hemos explicado los contenidos que recoge la ley de voluntariado y de protección animal. Otro día, los ochenta visitarán el albergue y verán en qué puede ayudar», avanzó ayer la trabajadora de este servicio Eva Rodríguez. Muchos de estos animales necesitan volver a confiar en las personas tras vivir una situación traumática y también se necesita ayuda en las tareas de limpieza o en el cepillado del pelo: «Cuando los perros o los gatos pasan mucho tiempo en una jaula pierden su capacidad de socialización y este puede ser un problema a la hora de que una familia les adopte», añadió.

Estas jornadas, que se repetirán el próximo 10 de marzo y otro día que aún está por determinar, contaron con la participación de la primera teniente de alcalde. Ana Taboada destacó que esta cita surgió tras la propuesta que presentó María Jesús Fernández a la votación de los presupuestos participativos y que después recibió 507 votos. «Este es un ejemplo de que el gobierno local puede mandar obedeciendo las propuestas de la gente», apuntó.

Los participantes, por su parte, alabaron esta iniciativa. Silvia Álvarez indicó que no tiene trabajo y en vez de «donar dinero, donará a partir de ahora su tiempo». Cristina González confesó que no cuesta nada «poner un granito de arena», ya que son muchos los animales que han sido abandonados y están a la espera de una adopción.

Juan Manuel Arias explicó que hacer este curso tiene un objetivo claro y es «echar una mano», y Elena Navascués agradeció la labor que la clínica Quirós está haciendo desde hace un año en este servicio: «Merece la pena ayudar porque hay muchas animales que están viviendo allí».

Asimismo, Paola Bardí explicó que le da «mucha pena» ver los animales metidos en una jaula y su intención a partir de ahora es ir hasta La Bolgachina para poder hacer compañía a los perros y gatos.

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