La pérdida de Mario Ramos «es irreparable para el mundo de la moto»

Amigos y allegados, este viernes, durante la capilla ardiente; abajo, a la izquierda, una imagen de Mario Ramos./PABLO LORENZANA
Amigos y allegados, este viernes, durante la capilla ardiente; abajo, a la izquierda, una imagen de Mario Ramos. / PABLO LORENZANA

El colectivo de motoristas carga contra la permanencia de los guardarraíles y la administración: «No toma medidas de seguridad»

JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Un silencio solamente roto por el llanto de familiares y amigos pesaba sobre el tanatorio de Lugones donde este viernes se instaló la capilla ardiente de Mario Ramos, el joven ovetense de 25 años que falleció el pasado jueves en un accidente de circulación cuando transitaba con su moto por la carretera AS-225 que une Villaviciosa e Infiesto.

Allegados que se acercaron a despedir a Mario, consternados, explicaron que desde hacía unos meses trabajaba en la mayorista Feito y Toyosa y que, con raíces en Somiedo, «era un amante de los caballos». «Nos conocemos desde parvulitos desde cuando La Corredoria era un pueblo; vivíamos en el tercero, era el bloque más alto que había entonces», relataron.

Durante toda la jornada decenas de personas, tanto de la empresa en la que trabajaba como amigos del barrio y del club motociclista Asturguardianes del que era miembro, trasladaron el pésame a la familia de Mario. «Un joven conocido y querido en el barrio», así definían compañeros de clase a Mario. «Era muy majo, le gustaban las motos y estaba formado en circuitos. Sabía cómo llevarla, no era ningún inconsciente», concordaban allegados consternados por la tragedia.

En el barrio, Mario jugó al fútbol en la Sociedad Deportiva, Cultural y Recreativa La Corredoria. «Se formó en las categorías inferiores, pasó al Covadonga y regresó en juveniles. Jugó tres temporadas en Regional», recordó el directivo Ismael Aguirre. «Nos deja hechos polvo, era muy buen chaval», concluyó.

La fatal tragedia se produjo a las 18.20 horas del jueves. Fue en el kilómetro 4 de la As-225 en el que el joven motorista perdió el control de su vehículo a la entrada en una curva. Acabó chocando contra el guardarraíl. Fueron sus dos acompañantes de ruta quienes dieron la voz de alarma al Servicio de Emergencias del Principado. Una patrulla de la Policía Local de Villaviciosa fue la primera en llegar junto a una ambulancia del centro de salud maliayo. Agentes y personal sanitario trataron de reanimar al herido sin lograrlo y falleció al poco tiempo a consecuencia de las heridas producidas en el impacto con la valla.

Hasta el lugar de lo ocurrido también se desplazó una patrulla de la Guardia Civil y una UVI Móvil, que ya nada pudo hacer por salvar su vida. La motocicleta, una Honda CBR 600, acabó destrozada a un par de metros en el terraplén.

Los compañeros del club Asturguardianes llenaron de condolencias las redes horas después del fallecimiento y colgaron un comunicado lamentando el suceso: «En la familia de Asturguardianes estamos hundidos por la perdida de Mario. Para su familia, el mundo de la moto y todo el que lo conocía es una perdida irreparable».

«Hacía lo que más le divertía, ponerse su traje de cuero, sus botas, su casco y su inseparable chaleco fluorescente para montar su CBR, su moto. Allí donde estés, no dejes de alumbrarnos. Nos vemos en la siguiente curva».

Voces del club también informaron que hoy, durante el funeral que se celebra en la parroquia San Juan Bautista de La Corredoria a las cinco, le realizarán un homenaje póstumo con todos los honores del motociclismo. Los motoristas realizarán sendos pasillos con sus máquinas a lo largo de La Estrecha. El féretro llegará a la iglesia escoltado por varias motos y cuando llegue a la altura de los moteros «se levantará el casco al paso de la comitiva». Después de la misa sus compañeros acompañarán de vuelta al séquito para las exequias finales.

Se da la circunstancia que el club motero Asturguardianes está formado en su gran mayoría por activos de las fuerzas de seguridad del Estado que conocen a la perfección el estado de las carreteras, las normas de circulación y las medidas de seguridad a tomar en la carretera. Aparte de uniformados, en los clubes de esta índole también hay civiles que salen a rodar los fines de semana.

«Luchamos para nada»

Óscar Álvarez, 'Presi', que en Asturias ejerce de portavoz del colectivo motorista que reclama mejoras viarias, atendió a EL COMERCIO para explicar que «yo rodé varias veces con él, con Asturguardianes. Mario era una persona cabal, sensata, le gustaba disfrutar de la moto».

Sobre los accidentes motociclistas y la siniestralidad explicó que pueden deberse a diversos factores, como «un poco de verdín, zonas húmedas, el mal estado de la carretera y los guardarraíles están ahí», antes de cargar contra la administración de la que afirmó que «nos dicen que todo está bien pero no están haciendo nada. No se están tomando medidas, llevamos muchos años peleando y lo único que nos recomiendan es que vayamos por autopistas, unas autopistas que cada vez están peor, por cierto».

Todo, porque al igual que el del joven ovetense, muchos de los accidentes con fatales consecuencias tienen como denominador común el temido guardarraíl. «Luchamos para nada, pero seguiremos. El próximo 12 de mayo será la manifestación contra los guardarraíles en Madrid y estaremos allí». «Son 15 euros lo que cuesta cambiarlos por otros que no sean mortales», explicó Álvarez.

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