«Las matemáticas encuentran una aguja en un pajar»

«Las matemáticas encuentran una aguja en un pajar»
Juan Luis Vázquez. / ÁLEX PIÑA
Juan Luis Vázquez, profesor emérito de Matemáticas en la UAM

«Echo de menos Oviedo, pero soy realista, hay que bailar con lo que te coca. Asturias puede tener un futuro tecnológico, pero hay que centrar la jugada»

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

'Pasión por las matemáticas' se titula la conferencia que dará hoy Juan Luis Vázquez (Oviedo, 1946) en el Club de Campo del Centro Asturiano, a las 20 horas, con entrada libre. Es profesor emérito de esta materia en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y doctor honoris causa por la de Oviedo.

-Es un título provocador.

-Se trata de que el público se interese por la razón. Tras cuarenta años de profesión, acabo de jubilarme, y he vivido una pasión.

-¿Qué va a contar?

-Que las matemáticas son importantes, tanto la disciplina como la unión con la tecnología digital, que es la gran revolución contemporánea. Se trata de que al público se le explique por qué están pasando las cosas. El enorme flujo de información que se está generando es un problema social.

-¿Se refiere al 'big data', los datos a gran escala?

-Esa es la parte nueva. Estamos en la lucha por que las cosas salgan bien.

-¿Puede poner algún ejemplo?

-Tenemos que enseñar cálculo, álgebra y estadística. A esto hay que añadir las nuevas profesiones, con sus nuevas maneras de tratar cantidades grandes de datos. En la biología molecular se tiene que sacar información valiosa: no es cuestión de leer millones de textos que pueden hablar del cáncer, sino de saber qué dice uno. Eso es la maravilla. Las matemáticas encuentran una aguja en un pajar.

-¿De qué sirve encontrarla?

-El público contesta a esa pregunta. Por ejemplo, una persona se dirige a Austria, tiene la dirección de un hotel en el último barrio, unas coordenadas, unos números. En un segundo, dando una tecla, sabes cuáles son los bares que hay al lado.

-Con todos esos datos que generamos, ¿no pueden manipularnos?

-Evidentemente, pero antes de los procesos automáticos se manipulaba mucho más que ahora. La tecnología en un principio es neutra. La prueba es que en el mundo en que vivimos el concepto de verdad está mucho más claro que en el lenguaje de la política. Si uno quisiera aplicar la tecnología a cosas de la vida práctica, como contar manifestantes en una concentración, obtendremos un error del 3% nada más. Acostumbrarse a manejar la tecnología al servicio de la democracia haría más bien a la gobernanza.

-¿Falta educación matemática?

-Claro, eso siempre falta. Se trata de que la gente, en sus posibilidades, sepa que existan esas opciones e intenten utilizarlas en su servicio. Tengo tres máximas: hacer las cosas que me apasionen, bien y útiles.

-Hay pocos niños que les apasionen las matemáticas.

-Cierto, fueron muy mal enseñadas. Pero la sociedad democrática, con sus defectos, ha mejorado. Los niños las temen menos. Que vayan asociadas con la tecnología las hacen más atractivas. Eso sí, me gustaría que no utilizaran las matemáticas como herramienta de selección de niños. Existe un nivel artístico, pero para el que se le da bien.

-¿Echa de menos Oviedo?

-Sí, pero soy realista. Hay que bailar con lo que te toca. En Asturias puede haber un futuro tecnológico, pero hay que centrar la jugada.

-Se habla de implantar el doble grado Matemáticas-Informática.

-Fui profesor en la UAM y puedo decir maravillas. Tenían que estudiar barbaridades en el mejor momento de su vida, pero tenían buena cabeza. Los resultados son muy buenos y todos tienen trabajos.

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