«Cuando sea mayor quiero ser bombero»

Un agente del Servicio de Extinción de Incendios explica la partes de un mono de penetración en el fuego durante la Semana de Prevención de Incendios. / ALEX PIÑA
Un agente del Servicio de Extinción de Incendios explica la partes de un mono de penetración en el fuego durante la Semana de Prevención de Incendios. / ALEX PIÑA

Los niños disfrutan de la jornada de puertas abiertas del parque de Rubín y aprenden cómo trabajan los agentes del SEIS

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Eran las once y media de la mañana y Celia González estaba deseando entrar en el parque del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento, en Rubín. Quería coger a toda costa la manguera y «apagar un fuego». «De mayor quiero ser bombero», señalaba mientras disfrutaba de las jornadas de puertas abiertas de la estación de Rubín.

Antes de coger la deseada manguera, González se puso el casco y el chaleco que esta semana están repartiendo los organizadores de las jornadas de la Prevención de Incendios y junto a su primo David Camblor observó uno a uno los doce camiones que ayer se exhibieron. Alucinó con los trajes de los bomberos; mientras a su lado el pequeño Santi Buitrago no paraba quieto. Subía las escaleras que conectan los garajes con las oficinas de Seguridad Ciudadana y rodeaba a toda prisa los vehículos del SEIS. Detrás de él estaba su madre, Claudia Buitrago: «Le encantan las historias de Bomberos». Tanto que de mayor «Santi puede ser bombero. Nunca se sabe» por dónde irá la vida, añadió.

De forma paralela, Lucas Rodríguez pasó la festividad del Pilar con sus abuelos. Estos vieron anunciado que el parque de Bomberos ofrecía una actividad para niños y no dudaron ni un momento en desplazarse hasta Rubín junto a su nieto. El pequeño, que tiene cuatro años, aprendió a apagar un fuego con la manguera, que «echaba mucha agua» y estaba «fría», describió, lo que no le impidió que se lo pasara en grande.

La jornada de puertas abiertas no solo sirvió para ver cómo trabajan el SEIS cuando se origina un incendio, sino que los más pequeños de la casa vieron que estos técnicos hacemos «de todo», según explicó el agente Mauricio Bogomak. Como ejemplo citó una situación que se vivió el miércoles en el colegio de San Ignacio. Mientras los alumnos disfrutaban de una actividad divulgativa sobre cómo actuar en caso de que se inicie un incendio en una vivienda, una persona «se quedó encerrada en el baño».

Los profesores pidieron ayuda y fueron los propios bomberos los que rescataron. Hoy las actividades de la Semana de la Prevención de Incendios concluirán con la realización de un simulacro de la Instituto Pérez de Ayala. Será a las doce del mediodía.

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