Un año y medio de cárcel para el empresario que defraudó a Hacienda

Durante el juicio se demostró que el fraude ascendía a 386.000 euros, una cuantía que el condenado ya ha devuelto íntegramente al fisco

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

El Ministerio Fiscal pedía para el administrador de una empresa de congelados y su hija una pena de prisión de tres años por defraudar a Hacienda más de 760.000 euros. Durante el juicio celebrado ayer en el Penal 1, tres informes aportados por el propio acusado sobre la sociedad, ubicada en el polígono Espíritu Santo, demostraron que la cantidad defraudada era la mitad de lo apuntado por la Fiscalía (en concreto, 386.070 euros).

El empresario reconoció los hechos y asumió «toda la responsabilidad», por lo que la Fiscalía y la Abogacía del Estado retiraron las imputaciones contra la hija del empresario. Tras asumir los cargos, el acusado llegó a un acuerdo de conformidad, por lo que el Ministerio Fiscal redujo la pena de prisión de tres años a un año y medio. En este sentido, la Fiscalía se mostró favorable a la suspensión de la pena de cárcel, algo que tendrá que resolver el propio juzgado. El acuerdo de conformidad destacó «una atenuante muy cualificada de reparación del daño», ya que el pasado 12 de enero, el acusado saldó su deuda con Hacienda de manera íntegra, más los intereses de demora correspondientes.

Falsearon las ventas

La sociedad, constituida en 1996, se dedica a la compraventa mayorista y minorista y a la transformación de alimentos congelados y frescos, sobre todo de pescado. Según el escrito de Fiscalía, la venta minorista se realizaba a través de las Boutiques del Congelado, gestionadas unas directamente por uno de los acusados y otras por la sociedad. Esta llevaba a acabo, también, la venta de pescado congelado y fresco destinado a establecimientos de hostelería, actividad denominada internamente como «preventas». A partir de 2009, se gestionó a través de la sociedad.

La Fiscalía sostuvo que los acusados acordaron defraudar a la Hacienda Pública en el Impuesto de Sociedades mediante la ocultación del volumen real de las ventas internas para reducir la base imponible del impuesto e ingresar así una cuota inferior a la debida, finalmente reducida a la mitad de lo calculado inicialmente.

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