«La mejor etapa de la vida es estar vivo»

Ramiro José Taboada y Esperanza Arrizabalaga junto a Alfredo Canteli tras el homenaje en el salón Fuente de La Mina./ALEX PIÑA
Ramiro José Taboada y Esperanza Arrizabalaga junto a Alfredo Canteli tras el homenaje en el salón Fuente de La Mina. / ALEX PIÑA

El Centro Asturiano homenajea con una fiesta a los 'Abuelos del año'

CECILIA PÉREZOVIEDO.

A Ramiro José Taboada y a Esperanza Arrizabalaga les unen 66 años de matrimonio, más de medio siglo como socios del Centro Asturiano y desde ayer comparten una distinción que les llena de «emoción»: la de convertirse en los 'Abuelos del año'.

El club de campo distinguió ayer a esta pareja que ha dejado su personal impronta en el Centro Asturiano. No en vano, Ramiro José Taboada fue uno de los promotores de la marcha a Covadonga. Llegó a participar en 25 ediciones. Su mujer, Esperanza Arrizabalaga no se quedó corta, once veces recorrió la distancia que separa el Centro Asturiano del Santuario. El presidente de la institución, Alfredo Canteli, recalcó la relevancia de esta pareja que forma una «saga familiar muy activa».

Un activismo que el matrimonio demuestra día a día. Ramiro con casi 98 años y Esperanza con 90 acuden tres días a la semana a las clases de gimnasia que ofrece el Centro Asturiano en su sede de la calle Uría. «Es un lujo poder llegar a esta edad como habéis llegado vosotros», recalcó Alfredo Canteli. El secreto está en «darnos de comer el uno al otro», espetó Ramiro José Taboada minutos antes de la ceremonia de entrega del reconocimiento como 'Abuelo del año'. Eso y «mucho cariño» apostilló Esperanza Arrizabalaga. Ella, ama de casa, y él, asesor mercantil de la multinacional Lever Ibérica, llevan más de seis décadas compartiendo vida y sueños. Ella nacida en Canero, Luarca, y él en La Habana, Cuba, y unieron sus vidas en Asturias. Hoy cuentan con cuatro hijos, cinco nietos y dos bisnietos que no quisieron perderse el reconocimiento que el Centro Asturiano concedió a esta pareja que se ha convertido en expertos en «el arte de aceptar las limitaciones», como así definió Ramiro José Taboada a la vejez.

El homenajeado tiró de filosofía en un emotivo discurso que se convirtió en un canto a la vida. «Cada etapa de la vida guarda sorpresas para quien le pille despierto», apuntó, emocionado, el homenajeado.

Lecciones de un sabio licenciado en años vividos con mensaje incluido: «La vida no es un proceso inexorable de degeneración fisiológica sino de realización del ser humano. Hay que aprender a envejecer todos los días porque se envejece como se vive y la mejor etapa de la vida es estar vivo». Un mensaje que arrancó el aplauso del público.

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