«Los mensajes de acoso me crearon desconfianza en mi pareja»

La acusada en los juzgados de Llamaquique. / HUGO ÁLVAREZ
La acusada en los juzgados de Llamaquique. / HUGO ÁLVAREZ

Una mujer que fue acosada a través de mensajes por la exnovia de su expareja testifica que sufrió ansiedad. La acusada niega los hechos

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Llamadas, mensajes y correos electrónicos con contenido «desagradable y violento». Esta es la situación que vivió durante casi un año una mujer y también su pareja. Solamente denunció lo que sucedía ella, harta de esta situación. Agentes de la Policía Nacional rastrearon entonces la dirección de IP desde la que se enviaron algunos de dichos mensajes y dieron con la supuesto culpable: la expareja de su novio.

La investigada negó ayer los hechos durante el juicio que tuvo lugar en el juzgado de lo Penal número 3, pero hace unos meses un acto la delató: la última llamada que les realizó fue para «pedirnos perdón con el daño ocasionado». A pesar de estas palabras de arrepentimiento, ayer la acusada no asumió parte de los hechos que ahora se le imputan y por los que se enfrenta a una pena de multa de diez euros diarios durante doce meses y una orden de alejamiento de 500 metros durante tres años, además de no poder comunicarse con la víctima durante tres años.

En concreto, los hechos juzgados ocurrieron en 2015. La investigada y la expareja de la víctima habían mantenido una relación durante unos meses y de un día para otro él decidió dejarla porque «habíamos comenzado» un noviazgo, según relató ayer la víctima. La perjudicada no se tomó muy bien esta decisión y «dos o tres meses después» comenzó a acosar a su víctima en su perfil público de Facebook.

«Mi exnovio pintó unas zapatillas, las mostramos a través de las redes sociales y ella contactó por este medio conmigo. Después me solicitó amistad por mi perfil privado, pero no la acepté. No agrego a personas que no conozco», añadió. Después, comenzó una temporada de calvario en la que llegó a amanazarles. En un momento dado también «le envió un mensaje a mi ex donde aparecía una imagen con frases en las que yo le insultaba».

Esta situación de acoso hizo mella en la pareja. Llevaban muy pocos meses juntos y empezaron a «desconfiar» uno del otro. De igual forma, la víctima sufrió «ansiedad», a pesar de que sus amistades le aconsejaban que pasase de la situación. «Me sentí observada y no quería poner cosas en las redes sociales».

Por su parte la acusada, que estuvo representada por Enrique Fernández, negó ayer los hechos y afirmó que ella nunca envió mensajes a su expareja ni a su novia. «Yo no creé cuentas faltas» para comunicarme con ellos y aunque reconoció que la dirección de IP desde la que se hicieron estas comunicaciones corresponde a la casa «de mi madre», incidió en que cualquier persona puede acceder a ella «ya que no tiene contraseña».

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