«Me ofreció 25.000 euros para que retirara la denuncia»

«Me ofreció 25.000 euros para que retirara la denuncia»
P. Lorenzana

Una testigo protegida relata las amenazas que recibió por parte de los hermanos Sandulache para que cambiara su declaración. Hoy se celebró la segunda jornada del juicio por trata de seres humanos

Cecilia Pérez
CECILIA PÉREZ

En la Sección Segunda de la Audiencia Provincial estaban llamadas a declarar como testigos las once víctimas obligadas, presuntamente, por los hermanos Sandulache a ejercer la prostitución mediante coacciones y amenazas en dos club de alterne de Llanera y Siero. Solo lo hicieron tres y una cuarta se acogió a su derecho a no declarar por ser la actual pareja sentimental de C. A. S., uno de los procesados y líder de la red criminal, con la que además tiene un hijo en común de 21 días.

En contexto

De las que declararon dos lo hicieron a través de videoconferencia, una de ellas como testigo protegida. Fue la que destapó la trama al presentar la denuncia tras escapar de la red de prostiución ayudada por un cliente. Otra joven, que también logró escapar, declaró a través de videoconferencia y una tercera, lo hizo en sala separada de los acusados por un biombo.

Las tres mujeres que declaron coincidieron en señalar que "todas éramos unas víctimas", incluyendo a las dos procesadas que prestaron testimonio el lunes. Estas están acusadas por Fiscalía por un delito de trata de seres humanos aunque ellas se defendieron asegurando que las obligaban bajo amenaza de muerte por parte de los dos procesados.

Hoy sus compañeras de infierno ratificaron sus palabras. Todas fueron sometidas a palizas, algunas fueron violadas y obligadas a abortar. Unos abortos que tenían que pagar con "su dinero" . "Todas recibíamos palizas", se escuchó en la sala en boca de una de las testigos protegidas. Declaró por videoconferencia y unos biombos impidieron cualquier contacto visual con los procesados.

Ella logró huir con la ayuda de un cliente y denunció los hechos. Fue la única de las once que no sucumbió a las amenazas de los hermanos Sandulache para que cambiara su declaración a favor de ellos. "Cristian me ofreció 25.000 euros para retirar la denuncia", aseguró ante la Sala. Según esta testigo protegida, el líder de los Sandulache le hizo esta proposición desde la cárcel. Logró localizarla y envió a otro de los procesados a buscarla y llevarla a un locutorio para contactar con ella. "Me dijo que si no retiraba la denuncia mi familia y yo íbamos a morir porque aunque estuviese en la cárcel tenía gente que podía hacerlo por él".

Otra de las testigos, también a través de videoconferencia, relató que a pesar de que también logró huir e interpueso una denuncia contra los Sandulache cambió de versión durante la fase de instrucción "por miedo" . Dijo que había sido la Policía quién la había presionado en un primer momento para declarar contra los acusados. Hoy reconoció que esto era mentira. "Me amenazaron a mi familia y a mí. No podía salir ni a la calle por el miedo", explicó. Además de las amenazas, los miembros de la organización para convencerla de que retirase la denuncia le llegaron a decir "pobrecitos, están en la cárcel y no se merecen estar ahí".

Otro de los testimonios que se escuchó ante la sala de la Sección Segunda fue el de una mujer que llegó a ser drogada y violada por uno de los acusados. "Me drogó y me dio a tomar alcohol", testificó. La joven respondió también a las preguntas de la abogada de una de las acusadas. La letrada le señaló si los acusados utilizaban algún tipo de instrumento para "causar daño" durante las relaciones sexuales. "Sí, era como unas bolas tipo 'piercing' que tenían en el pene. Se las ponían en la cárcel porque sino te las ponías no eras hombre", relató. Esta mujer contó que una vez recibió una paliza tan tremenda que estuvo varios días sin moverse. "Fue cuando se enteraron de que me quería ir. Me pegaron la cabeza contra la pared, no podía ni respirar y me decían que me iban a vender a los chulos de Italia". La mujer, entre sollozos, aseguró que "quiero que se haga justicia. No quiero que otras familias sufran lo que nosotras sufrimos".

La cuarta víctima que fue llamada a declarar como testigo rehusó a prestar declaración. Se trata de la actual pareja de C. A. S. con quien acaba de tener un hijo. "Yo no soy víctima de nadie" espetó a la jueza cuando la magistrada le explicó los motivos de su comparecencia. Tras un tenso rifirrafe entre la mujer, la jueza y el abogado del acusado finalmente declinó testificar. Pudo hacerlo por el grado de parentesco que le une al acusado, pareja y madre de su hijo.

La vista terminó con la declaración del chófer que trasladaba a las chicas a los clubs de alterne y con los usuarios del locutorio desde donde se enviaba el dinero de las muejeres hasta Rumanía.

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