Un millón para la Catedral

La cifra bastaría para completar el plan director y arreglar nuevos problemas | Algunas reparaciones, como las vidrieras o la capilla de los Vigiles, llevan años esperando; surgen nuevas obras, como la torre gótica

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", decía Cristo en el Evangelio de San Mateo. Pero a ese templo milenario que es la Catedral de Oviedo no llegan más impuestos que las entradas de los turistas, que en julio fueron 17.000, más los algo más de 2.000 abonados habituales. Tras la restauración, este año, de la fachada de la Puerta de la Limosna (60.000 euros) y del Arca Santa (otros 56.000 euros), aún quedan varias restauraciones pendientes. Se trata de las vidrieras de la nave sur, la capilla de los Vigiles, el arreglo de los retablos de la girola y la limpieza del mayor y las reparaciones del campanario de la torre gótica. La suma total de todos los presupuestos, algunos realizados pero nunca ejecutados, arroja la cifra de un millón de euros.

La Capilla de los Vigiles y las dañadas vidrieras de la nave sur, explica Cosme Cuenca, arquitecto del Plan Director entre 1994 y 2013, «son las principales obras que quedan de cierta entidad. Ya se hizo el costado norte y la capilla se quedó atrás». «En los últimos años están surgiendo pequeños detalles , como la mejora del pararrayos, pero con eso se cumpliría el Plan Director», considera el proyectista.

Para las veinticuatro vidrieras góticas de la nave sur, que representan a diversos santos, obispos y a la Virgen con el Niño y la Cruz de los Ángeles, se hizo un estudio «hace más de ocho años», recuerda el deán del templo, Benito Gallego, que habría que repetir y que calculaba un coste de 357.820 euros. Llevaría, explica, «varios meses, porque hace falta un andamio especial» para acercar a los obreros hasta allí sin interrumpir el culto. Su problema es que presentan pequeños rotos, apenas perceptibles, pero «cuando viene el viento racheado arrastra un poco la lluvia», explica el religioso, y así el agua entra en la Catedral.

«Con los Vigiles y las vidrieras se cumpliría el Plan Director», afirma Cosme Cuenca

El Principado -que desde 1996 ha invertido 2,4 millones de euros en restaurar la Catedral- encargó entre 2008 y 2009 un estudio sobre la restauración de la Capilla de los Vigiles, también llamada de la Anunciación, que costó 60.999,67 euros y calculaba que el arreglo valía 450.000. Nunca se ejecutó y deja al templo sin baptisterio. Para el deán es una prioridad, pero el Cabildo carece de fondos para asumir el proyecto. El Ministerio de Cultura expresó a este diario que estudiaría la obra según la «disponibilidad presupuestaria», pero Gallego, aunque no pierde la esperanza, afirma que «todavía no nos han dicho oficialmente nada».

Los demás trabajos pendientes son más de mantenimiento. El primero de ellos, el de la sustitución del suelo del campanario de la torre gótica, necesaria antes de que se reanuden las visitas para los abonados al templo que comenzaron en 2014. «Son tablas finas, de vieja madera de pino, colocadas en los cuarenta y a las que el agua de décadas ha mellado, dejándolas inservibles», explicaba otro arquitecto del Plan Director, Jorge Hevia. Toca, pues, sustituirlas por castaño. Debido a la estrechez de la escalera de caracol interior, habría que instalar un andamio-torre con un coste presupuestado en 60.000 euros, o más. Pero «hay que hacerlo», reconoce, resignado, el deán.

Vienen luego los mimos para los retablos. El primero que será arreglado es el mayor, una espléndida obra del tardogótico hispanoflamenco de relevancia Europea. A partir del 20 de noviembre, estará cubierto por andamios durante tres semanas. Pablo Klett, restaurador que ya trabajó en la sacristía de la Catedral, se encargará de remozarlo por 10.000 euros. «Está sucio, con mucho polvo. Va a quedar como es, precioso», asegura Gallego. Ya fue limpiado en anteriores ocasiones, como en 1993, antes de la exposición 'Orígenes', «pero quedó mal, no nos gustó».

Tras el mayor corresponderá, cuando haya presupuesto, restaurar los cinco retablos de la girola, del siglo XVIII, a caballo entre los estertores del barroco y el rococó. Ello se llevaría, indica el líder del cabildo, «más de cien mil euros, si son todos», porque «tienen muchas imágenes, individualizan la tarea, son grandes y exigen cubrirlos».

Todavía quedaría otro arreglo, cuyo coste no se ha cuantificado siquiera, que es el de la cubierta de la capilla de la patrona de la diócesis de Oviedo, Santa Eulalia de Mérida. Una obra plenamente barroca (de entre 1690 y 1697) a la que en el siglo siguiente se le añadieron grandes ventanales y hoy no luce tan esplendorosa como debería. También es posible que haya que hacer reparaciones en el tejado de la torre románica, por la inestabilidad de uno de los aleros, que se está estudiando. Y mientras tanto, se limpia la entrada del tránsito, se cambian las bombillas y las visitas siguen.

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