'Morgan' se exculpa y declara que fue su abogado quien decidió la quiebra de la empresa

'Morgan' se exculpa y declara que fue su abogado quien decidió la quiebra de la empresa
José María Fernández Mayo, 'Morgan', en la sala del Juzgado de lo Penal 1. / LORENZANA

La Fiscalía y la acusación tratan de probar en el juicio contra el empresario por alzamiento de bienes que eludió pagos a sus acreedores

J. C. A. OVIEDO.

El 25 de junio de 2013 fue un día atareado para José María Fernández Mayo, 'Morgan', el conocido empresario ovetense acusado de alzamiento de bienes y falsedad documental. Aquel día, sostuvieron ayer en su interrogatorio la Fiscalía y la acusación particular, se lo pasó haciendo papeles. Traspasó el hotel M en la calle Comandante Vallespín (hoy Nature, en la calle Gloria Fuertes) a una sociedad del Banco Sabadell Herrero a cambio de la cancelación de la hipoteca de casi 3,6 millones. El banco, en plena crisis, se dio por satisfecho. Tras ello vendió a la misma empresa el mobiliario del hotel por 120.000 euros. De la operación se quedó con más de 100.000 euros.

Sin solución de continuidad 'Morgan', a última hora de la tarde, envió a una de las empresas que controlaba, Inverferma, a concurso de liquidación «a instancias de mi abogado», afirmó. Una sociedad que de manera «irregular», como reconoció el liquidador concursal, no había presentado las cuentas en el Registro Mercantil durante los ejercicios anteriores y que en 2013 afloró un pasivo de un millón y medio de euros. Al no informar de los libros ni de la memoria anual, su acreedor, Inyco, la constructora que había rematado las obras del hotel, no pudo conocer la masa patrimonial de su deudora para cobrar lo que el Juzgado de Primera Instancia número 11 de Oviedo falló en 2012 que le debía, más de 100.000 euros, y acabó abocada a un preconcurso de acreedores.

Todo se complica y se inserta en el relato general de las vacas gordas. Burbuja, pinchazo y posterior crisis económica e inmobiliaria tras el desplome de las hipotecas basura en 2009. Incluye el casamiento del enjuiciado con Leticia Sabater, estrella de la tele, y un contratista rumano que ayer, durante la vista oral en el Juzgado de lo Penal, no sabía que la diferencia de 9.000 euros en una factura que todavía no había emitido eran a costa del IVA. Se lo tuvo que chivar el propio acusado para hilaridad del fiscal.

Ese contratista trabajaba para una segunda mercantil, Marina San José, controlada por el empresario ovetense. Ambas constructoras compartían también asesor fiscal y una cuenta en la que se «prestaban dinero». Y algo más. Marina San José construía en aquellas fechas 18 chalés en Ibiza. Para ello había solicitado un crédito de ocho millones al Banco Santander que la entidad financiera concedió con el aval de Inverferma.

Aquellos 100.000 euros de la venta del hotel M fueron a parar a la cuenta de la constructora en Baleares y nunca a sus acreedores. «Marina San José pasaba dificultades, creía que si salvaba a una empresa salvaba a la otra», se excusó el empresario. El juicio continuará en abril con las pruebas periciales.

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