Un museo en la iglesia de Teatinos

'Pochi' muestra la última donación, 'Huida a Egipto' de José Charro. / PIÑA
'Pochi' muestra la última donación, 'Huida a Egipto' de José Charro. / PIÑA

El párroco, José Ramón Castañón, 'Pochi', recibe 'Huida a Egipto' de José Charro y aspira a hacer del templo un refugio de arte actual

D. LUMBRERAS OVIEDO.

Al entrar en la iglesia de Teatinos, Nuestra Señora de Covadonga, da la sensación de acceder a una sala de exposiciones de vanguardia. Con mucha variedad, o solo con un color de distintos tonos, se exhiben cuadros que beben deñ naïf, el expresionismo o la abstracción y los firman pintores asturianos como José Paredes o el mismo párroco, José Ramón Castañón, 'Pochi'. «Es casi un museo», reconoce el religioso, y así quiere que sea en el futuro: un lugar en el que realizar «exposiciones temporales» para dar alas a la creación local.

Para este proyecto, hace unas semanas la parroquia ha recibido una nueva donación: 'Huida a Egipto' de José Charro, artista ovetense. «Es una alegoría de la escena, con José, María, el Niño y dos ángeles con la Cruz de los Ángeles, que aparecen medio escondidos» simbolizando el ocultamiento, detalla el cura. El homenaje a la patria se aúna con el detalle de realismo de los dos perros, una oveja y un burro del propio artista, todo en un estilo «muy colorido, muy llamativo», que «es un poco Juan Gris en su primera etapa en París, cuando estaba con Picasso». Es decir, un cubismo incipiente, en el que todavía se aprecia bien el mundo tal cual lo vemos.

Charro ya ha comunicado a la parroquia que quiere regalarles más cuadros, como unas reinterpretaciones de las vidrieras de la Catedral de León. «Tiene obras de contenido religioso que la mayoría de templos no acepta, no les encaja. Encontró este espacio, que es pequeño, pero se abre», explica.

Y es que 'Pochi', que estudió Historia del Arte, defiende que «el arte moderno también tiene cabida, hay un lenguaje nuevo para hablar» de un mensaje viejo como es el del Evangelio, de manera que se «rompe con una iglesia que se quedó en manifestaciones muy del pasado».

A los feligreses, aunque algunos no la entienden demasiado, bromea, les agrada su vena pictórica: «La gente del barrio se siente muy orgullosa de lo que tiene aquí. Es humilde, pero posee grandes riquezas artísticas». Se sienten unidos especialmente, apunta, a la capilla de La Cadellada, con su mural de Paulino Vicente. El templo recae en su jurisdicción y le encantaría convertirlo en «un centro cultural, en el que tendríamos un espacio de arte religioso contemporáneo».

Una parroquiana de las que ayudaban ayer al sacerdote a instalar el belén, Lucía Velasco, le muestra su apoyo a él y a la donación recibida: «Estamos contentos, es un cuadro diferente a las demás. Nos gusta. Antes estaba la iglesia muy sosona, pero desde que llegó 'Pochi' (hace cuatro años) empezó a llenarla de arte». Señala que incluso hay ovetenses que acuden expresamente a la parroquia a ver los cuadros de la Pasión o las catorce estaciones del Vía Crucis en pequeñas instalaciones. Pero, eso sí, «La Cadellada era mucho mejor» para ceremonias y para museo, concluye.

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