La nueva ordenanza sobre el botellón revisará las multas para intentar reducirlo

Dos jóvenes beben en el último antroxu. / A. PIÑA
Dos jóvenes beben en el último antroxu. / A. PIÑA

El concejal de Seguridad quiere clarificar jurídicamente el concepto; jóvenes y Oviedo Redondo llaman a regular sin prohibir

D. LUMBRERAS OVIEDO.

La Ordenanza de Convivencia Ciudadana de 2010 establece en su artículo 17 que, «sin perjuicio de autorizaciones de carácter extraordinario con ocasión de manifestaciones populares», se prohibe «la concentración y permanencia para consumir y el consumo de bebidas alcohólicas en las calles». Una redacción mejorable» que el concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, quiere modificar. Eso, y «actualizar» las cuantías de las multas.

El actual texto proscribe el botellón, sí, pero solo cuando quienes lo practiquen causen molestias a los vecinos, deterioren la tranquilidad del entorno o provoquen insalubridad, suponga acumulación de basura, dicho consumo pueda alterar la convivencia o se invite aglomeración, o «se exteriorice en forma humillante, vejatoria o denigrante para los usos y costumbres de los viandantes». Y, algo claro, si hay menores.

Para Fernández, la norma «ha pretendido resolver el problema sin definir lo que es el botellón. No distingue entre botellón propiamente dicho y beber en la vía pública. Eso hay que regularlo con muchísima más precisión». También, la cuestión de los permisos por fiestas, empezando por precisar en cuáles se puede permitir el consumo en la calle.

La reforma irá orientada, anticipa el concejal, a «centrarnos más en preservar la salud pública». También se planteará que «se repare el daño causado» en lugar de pagar una multa. «Es muy complicado regularlo, voy a intentarlo», concluye.

El botellón se asocia sobre todo a los jóvenes. La presidente del Conceyu de la Mocedá d'Uviéu, Carlota Fernández-Cid, defendió «el derecho de uso de la calle» de su colectivo, porque «tenemos que poder disfrutar de nuestra ciudad». «El alcohol, con un consumo responsable, no es el problema, sino verlo como la única opción para el ocio y llevarlo al extremo», argumentó.

Fernández-Cid consideró que «la solución no está en prohibir, sino en ofrecer alternativas saludables atractivas para la juventud». Eso sí, mejor difundidas y «planificadas con ellos, que no se tiene en cuenta su opinión para nada». También propone introducir mediadores para fomentar el consumo responsable y reducir los daños y la suciedad.

En cuanto a los vecinos, hay opiniones encontradas. Juan García Alonso, presidente de la Asociación de Vecinos del Oviedo Antiguo, aboga por «acabar con el botellón mediante los procedimientos que sean». En cambio, Manuel Almeida, que encabeza Oviedo Redondo, defiende que «es inviable prohibirlo» y por lo tanto, «tienen que buscar una regulación que sea compatible con que la gente joven pueda disfrutar en unas zonas, horarios o condiciones determinadas», de forma segura y sin molestar a los residentes. Ambos coinciden, eso sí, en que harán propuestas.

El borrador de texto aún tardará en conocerse. Fernández asegura que ya están trabajando en él y espera tenerlo el próximo mes.

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