El Ayuntamiento da diez días al Real Oviedo para que aclare obras sin licencia en el campo

El Ayuntamiento da diez días al Real Oviedo para que aclare obras sin licencia en el campo
Aficionados del Sporting en la zona de visitantes del Tartiere, cerrada con mamparas por parte del club sin permiso del Ayuntamiento. / A. GARCÍA

Requiere al club toda la información técnica sobre la colocación de mamparas, las obras en las oficinas o la adaptación de bares

GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO.

Después de quince años, el equipo de fútbol de Gijón visitó el Carlos Tartiere. Salió derrotado, pero el derby ha traído consecuencias, además de la mala racha deportiva, tras la victoria, para el Real Oviedo. La junta de gobierno acordó el viernes dar diez días de plazo al club para que dé todas las explicaciones técnicas y administrativas acerca de las obras realizadas sin licencia ni autorización en el campo. Entre ellas, las mamparas de metacrilato que cierran la grada de la afición visitante desde dos días antes de los dos goles de Mossa.

El acuerdo supone requerir al Real Oviedo que aclare las obras de instalación de mamparas de seguridad en la tribuna 'Aramo', incluido el estudio de seguridad y salud y la identificación de los técnicos autores de los proyectos y de los responsables de la dirección de las obras y de la coordinación de seguridad y salud. Es, en realidad, reiterar el apresurado requerimiento que hizo el Ayuntamiento de Oviedo en febrero horas antes del partido y que afecta también a la eliminación de las localidades de público de la primera fila de toda la tribuna; y añade la obligación para la entidad de presentar la «justificación de la tramitación de la solicitud de las licencias y autorizaciones pertinentes», según reza el informe de la sección de Edificios y Patrimonio.

Los técnicos no se limitan a las mamparas. Amplían el requerimiento al club para que aporte toda «la documentación técnica (proyecto, determinación de condiciones técnicas de materiales, identificación de técnicos encargados de dirección de obra y coordinación de seguridad y salud, etc.) de una serie de obras que el Real Oviedo ha realizado en los últimos meses en el estadio Carlos Tartiere. Una lista que abarca lo que los técnicos llaman «obras de reforma y ampliación de las oficinas del club», la adecuación de los bares del campo de fútbol, la colocación de puertas y candados, el portón de cierre del acceso rodado al campo, la plataforma metálica para las cámaras de televisión entre los dos banquillos o la instalación de un cuadro eléctrico «en la zona de uso de las peñas de aficionados, con especificación de su lugar de conexión y condiciones de la misma».

Esa documentación, advierten los técnicos de Edificios y Patrimonio, es «un requisito necesario» para que el Ayuntamiento pueda dar su conformidad, como propietario del estadio, a las obras «realizadas unilateralmente».

Además, el Ayuntamiento advierte al club de que dará traslado del acuerdo y el informe a las aseguradoras municipales «a los efectos de que, mientras no se produzca la autorización expresa municipal a las actuaciones ejecutadas unilateralmente por Real Oviedo, las posibles consecuencias negativas derivadas de aquéllas, en el presente o en el futuro, sean consideradas de la exclusiva responsabilidad de dicha entidad».

Fuentes del club prefirieron ayer no valorar la situación y se limitaron a señalar que, antes de tomar la iniciativa de las obras, remitió numerosos correos y solicitudes al Ayuntamiento para proponer su ejecución.

Concesión y gestión

En el fondo, las dos visiones son compatibles. El Real Oviedo gestiona y disfruta del estadio Carlos Tartiere en virtud de un acuerdo de concesión, firmado por Eugenio Prieto y Gabino de Lorenzo, que recoge que todas las obligaciones de obras, reformas, mantenimiento, limpieza, seguros o consumos corren de cuenta del Ayuntamiento «en tanto el equipo de fútbol no milite en Primera División». También, que «cualesquiera obras de adaptación que el concesionario pretenda realizar en las instalaciones y dependencias objeto de la concesión requerirán la previa autorización escrita del Ayuntamiento de Oviedo, sin perjuicio de las licencias o autorizaciones administrativas» necesarias. Lo que provoca que ante cualquier requerimiento de la Liga de Fútbol Profesional, de seguridad planteado por la Policía o, en previsión de que alguna afición visitante no se comporte como debe, el club debería requerir y justificar la necesidad de los trabajos al Ayuntamiento, esperar su aprobación y armarse de paciencia en vista de los tiempos de los servicios de Licencias y Contratación con la tramitación administrativa de las obras.

El Ayuntamiento argumenta, por ejemplo, que las dos puertas metálicas colocadas en los pasillos de acceso a los locales municipales de la grada oeste, «difieren de las del resto de la carpintería metálica diseñada para el estadio», que, aunque «no dificultan la evacuación», son un «obstáculo hasta ahora inexistente para acceder al pasillo por el que se entra a los locales municipales» y que el Real Oviedo ni siquiera tramitó la solicitud de autorización, «incumpliendo de tal manera lo establecido en el convenio» entre ambas partes.

Reprocha también al club que hiciese lo mismo para lo que define como «la total reforma y ampliación de sus oficinas», la adecuación de los bares, «sobre las que no se dispone de ninguna documentación técnica acreditativa del cumplimiento de las normativas aplicables en materia de diseño y seguridad». El aparejador de Edificios y Patrimonio destaca «la práctica habitual de realización de intervenciones sin autorización en el estadio por parte de Real Oviedo» y advierte sobre «las posibles responsabilidades que puedan derivarse de tales incumplimientos que pueden comprometer la seguridad de usuarios y espectadores del estadio» y en especial, «la legalidad de instalaciones eléctricas, de la colocación de portones de importante tamaño y peso, o del cierre de puertas mediante candados».

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