Las obras del enlace de la AS-II con La Corredoria finalizarán en marzo de 2019

Dos ciclistas Devante de una de las estructuras construidas para el puente de la AS-II al HUCA. / PABLO LORENZANA
Dos ciclistas Devante de una de las estructuras construidas para el puente de la AS-II al HUCA. / PABLO LORENZANA

Tras la modificación del proyecto, el Principado prevé un escenario a 20 meses para que Dragados termine el ramal

RAMÓN MUÑIZ | JUAN CARLOS ABAD OVIEDO.

Las obras del ramal desde la autovía AS-II a La Corredoria para dar acceso al Hospital Universitario Central de Asturias estarán terminadas en veinte meses y quince días. A eso es al menos a lo que compromete el modificado recién aprobado para una infraestructura que, inicialmente, debería haber estado entregada en 2016. El nuevo plazo fija el estreno en marzo de 2019. Si nada se vuelve a torcer, cinco años después de que el HUCA entrara en funcionamiento el Ayuntamiento verá cumplidas las condiciones que puso al centro sanitario y podrá, por fin, dar la licencia de actividad a una instalación que representa una «anomalía urbanística» en el plan general de la ciudad.

La aprobación del modificado consultado por este diario tiene fecha del pasado 24 de julio y prevé el fin de las obras en «el primer trimestre de 2019». El cambio afecta tanto al proyecto como a su factura, y su objetivo es el de paliar un defecto legal que no se había tenido en cuenta cuando arrancaron las obras.

Los estudios de esta infraestructura comenzaron en 2009 y la obras lo hicieron seis años después. En ese periodo no se tuvo en cuenta que en 2011 el Ministerio de Fomento había cambiado las normas técnicas que rigen la construcción de puentes. La nueva orden adapta los parámetros de diseño que hasta entonces se manejaban a los estándares comunitarios para viaductos.

En febrero de 2016 el ingeniero jefe de obra advirtió el incumplimiento y pidió permiso para redactar un modificado con el que adaptar el diseño del viaducto a la normativa vigente. La entonces consejera, Belén Fernández, acordó la paralización de las obras mediante el procedimiento de suspensión temporal parcial y autorizó el estudio. Algo a lo que en un primer momento la contratista tuvo reparos pero que acabó por acatar.

Según reza el modificado, rehacer el proyecto «resulta necesario para llevar a buen término el objeto del contrato» y tiene «fundamento en realizar la obra de forma que mejor servicio puede prestar al sector público en general». Con la última alteración, el precio asciende en 600.000 euros a sumar a los ocho millones cuatrocientos mil (IVA excluido) por los que Dragados se comprometió a llevar a cabo las obras. La adjudicataria se impuso en la puja con una baja considerable respecto a los 15 millones con los que se licitó el concurso. El sobrecoste actual es legal, por estar justificado y no representar más de un 10% del precio inicial.

En las fechas en las que se autorizó la modificación del proyecto original «prácticamente no había obras ejecutadas», según reconoce el propio texto del Principado. Este modificado no es el único inconveniente con el que ha tropezado la infraestructura. En noviembre de 2014, cuando administración y adjudicatario firmaron el acta de comprobación del terreno, hubieron de admitir que no disponían todavía de «seis de las trece parcelas afectadas» para expropiar y que no estaban «modificados los servicios afectados, en especial seis circuitos de media tensión».

La construcción del ramal comenzó sin embargo entonces porque esos «servicios afectados se solapaban» con el resto de los trabajos. A lo largo de 2015 y 2016 y con retrasos en la ejecución, los pagos a la contratista se fueron ajustando y reajustando, desplazando las inversiones hacia el futuro, mientras el HUCA ya funcionaba. A estas alturas se ha ejecutado un cuarto del presupuesto, apenas 2,2 millones de euros.

Reivindicación vecinal

El vial cobra forma en un escenario complicado. Según rezaba el Plan de Infraestructuras para la Movilidad de Asturias 2015-2030, «el acceso -desde la AS-II- se realiza a través de la glorieta elevada de La Corredoria, atravesando la vía del tren Renfe-Feve y prosiguiendo por un itinerario tortuoso de vías urbanas». La entrada a Oviedo desde la autovía de Gijón soporta unos 20.000 vehículos diarios.

El nuevo pinchazo salvará una orografía compleja. Tendrá que librar las vías del tren y los cables de tendido eléctrico que hay que mover. La principal actividad realizada en los últimos meses ha sido en la rotonda del empalme con el ramal en la calle Aguamiera. Ahora mismo, la empresa ya prepara la cimentación de los pilotes de los dos tableros que aliviarán una demanda de los vecinos del barrio desde el comienzo de la década y el inicio de la construcción del nuevo HUCA. En 2011, con todavía el hospital sin construir, amenazaban con poner «barricadas» si no se construía el ramal.

Barricadas se han visto, pero políticas, entre compañeros de formaciones afines como Somos y Podemos. Emilio León, portavoz de los morados en la Junta General, afirmó que la infraestructura no era necesaria para Oviedo a lo que el concejal de Urbanismo de la ciudad, Ignacio Fernández del Páramo, contestó diciendo en Pleno que era «básica y esencial».

Idas y venidas de unas obras de cuya construcción depende que el HUCA reciba la venia de Urbanismo y se pueda legalizar, que los habitantes de La Corredoria y los usuarios de la instalación médica puedan moverse por la ciudad sin caer en el caos. Los vecinos, por su parte, reclaman como una de las necesidades «más urgentes» el enlace a la AS-II «para descongestionar el tráfico».

La obra tenía que estar acabada hace seis meses; habrá que espera a marzo de 2019.

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