Ochenta años de sueños y lujo

Cómo era el hall del hotel Principado y cómo es ahora. / ALEX PIÑA
Cómo era el hall del hotel Principado y cómo es ahora. / ALEX PIÑA

El hotel Principado celebra su aniversario en el número 6 de la calle San Francisco | Carlos Rodríguez publica un libro con la historia del establecimiento, en el que se hospedaron, entre otros, Carmen Polo, 'El Cordobés' y Lola Flores

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Ochenta años de sueños, lujo y servicio que ahora se resumen en el libro 'Historia del Hotel Principado', escrito por Carlos Rodríguez. El periodista relata a través de un centenar de páginas con textos acompañados de fotografías el germen del establecimiento, su expansión y muchas de las historias que se han vivido en el edificio del número 6 de la calle San Francisco. Como toda buena historia, el autor comienza el relato por el principio, cuando sobre el solar se construye un hotel de lujo: «La revolución de 1934 destruyó este inmueble y un año después los arquitectos Vaquero Palacios y Francisco Casariego realizaron un proyecto» para levantar sobre estas ruinas un gran establecimiento hostelero de referencia no solo en Asturias, sino del norte de España.

Tras obtener los oportunos permisos, los obreros se pusieron a trabajar y tan bien funcionó esta idea que diez años después Álvarez Castelao apostó por que el inmueble anexo también se convirtiese en un hotel. De esta forma, el hotel Principado tenía dos partes «bien diferenciadas: una que se denominaba el Principado Antiguo y otra el Nuevo Principado». Esta situación se mantuvo hasta que los «Cosmen se hicieron cargo de la dirección» allá por los años setenta.

Antes que ellos, las hermanas Encarnación y Cándida Fernández de Oral fueron las dueñas. Con una obsesión, que todo estuviese siempre perfecto. «Ellas impusieron un estilo propio y realizaban una exigente selección de personal para las habitaciones, la cocina o el comedor. Es más, eran tan estrictas que cada día, al comienzo de la jornada, reunían a sus doncellas y pasaban revista a sus manos, uñas y uniforme», añade Rodríguez.

Estas hermanas no solo ponían el listón alto a los trabajadores, también a sus clientes. Unos años después de la guerra civil, «un general de Franco se presentó en el hotel acompañado de su querida». Le dijeron que «'no podían entrar'». No porque fuesen republicanas, sino que ellas no permitían que en su hotel se pusiesen los cuernos .

Otra de las clientas habituales era Carmen Polo. Dos veces al año la mujer de Francisco Franco venía a Oviedo y siempre dormía en la habitación 214. «Ella consideraba este establecimiento como su casa y cuando llegaba saludaba al director, Alfredo García, nada más llegar». Además, por estas habitaciones pasaron Manuel Benítez 'El Cordobés' o la mismísima Lola Flores.

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