El 63,6% de los ovetenses está a favor de permitir la entrada a los inmigrantes

Un barómetro de Accem revela que se acoge bien a quien viene de fuera, pero un 60,5% quiere que aprendan la cultura autóctona

D. L. OVIEDO.

El 63,6% de los ovetenses se manifiesta a favor de «permitir la entrada de las personas que quieran venir ahora a nuestro país. Ahora bien, un 60,5% puntualiza que deben aprender la cultura local sin olvidar la suya. Son datos del Barómetro de Inmigración 2016 que ha elaborado la ONG. El estudio, que mide las percepciones de 385 ovetenses sobre este fenómeno el año pasado, es el primero de estas características que se realiza en Asturias. Se presenta hoy, a las 11 horas, en el cibercentro de La Lila.

De los 220.567 residentes que había empadronados en Oviedo al comenzar 2016, solamente 12.536, el 5,68%, tenían nacionalidad extranjera. Los barrios que más población de fuera concentran son Pumarín (11,88%), La Argañosa (9,44%) y Teatinos (9,42%). Los rumanos son el colectivo más numeroso (el 21,72%) y, además, el que más desconfianza provoca entre los ovetenses: el 65,24% no se fía de ellos.

En cuanto a los efectos de la inmigración, distintas partes de la población encuentran tanto positivos como negativos. Entre lo bueno, un 77% considera que así se enriquece la cultura autóctona; el 71,2% cree que se rejuvenece la población, y el 70,9% que aumenta la mano de obra. Por contra, un llamativo 81,3% opina que la llegada de extranjeros incrementa el empleo sumergido y hasta un 55,5% valora que incrementa el desempleo. Otra asociación frecuente, el incremento de la delincuencia, la señala un 48,1% de la población.

Comentarios racistas

Los ovetenses, según reconocen los encuestados, se relacionan a menudo con los inmigrantes: el 39,5%, todos o casi todos los días. Solamente un 8,6% dice que nunca o casi nunca lo hace. Esto permite que perciban a menudo situaciones de discriminación, que se dan sobre todo «en el ámbito laboral y en el acceso a la vivienda». La más frecuente, que señala haber presenciado al menos alguna vez el 78%, es el comentario racista; casi 7 de cada 10 aseguran escuchar palabras ofensivas hacia los inmigrantes «con frecuencia». En el lado positivo, solo un 34,5% apunta que ha presenciado algún tipo de amenaza, violencia o trato despectivo hacia la gente de fuera.

El estudio de Accem es especialmente ilustrativo en cuanto a los tópicos sobre la inmigración. La mayoría está de acuerdo con que los extranjeros perciben demasiadas ayudas sociales (el 49,1% lo cree así) y becas escolares (47%), además de beneficiarse demasiado de la atención sanitaria gratuita (el 45,4%). El reverso amable se ve en el lado del empleo: al 59,7% no le parece que quiten puestos de trabajo y 2 de cada 3 ovetenses creen que se ocupan de lo que ellos no quieren. No obstante, cabe aventurar una vinculación entre la inmigración y el aumento de la precariedad laboral, pues el 53,7% afirma que, al aceptar sueldos bajos, reducen los de todos.

Con todo, según el barómetro, la inmigración es el décimo principal problema para los ovetenses: solo lo señalan como tal el 8,7% de los mismos, muy por detrás del desempleo (el 80,5%), la corrupción política (el 36,6%) y la sanidad (el 30,8%). Un 42,9% considera que, de no haber inmigrantes, «sería igual para el país», y al 60,3% considera que la llegada de extranjeros a Oviedo no va a perjudicar a él o a su familia.

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