La distribución de las plazas de la zona azul complica el aparcamiento en los barrios de Oviedo

Un controlador de Eysa revisa los coches estacionados en la zona azul más próxima a la calle Independencia. /PIÑA
Un controlador de Eysa revisa los coches estacionados en la zona azul más próxima a la calle Independencia. / PIÑA

Ciudad Naranco y Pumarín son los barrios donde es más difícil aparcar, frente a la zona centro con ocupaciones más bajas

Gonzalo Díaz-Rubín
GONZALO DÍAZ-RUBÍNOviedo

Aparcar en Ciudad Naranco es un infierno. Lo dicen y lo sufren los vecinos, que esta semana han protestado amargamente por la supresión de plazas de estacionamiento durante las obras de reurbanización, y lo dicen los datos oficiales del Ayuntamiento. La ocupación media anual de los estacionamientos en la vía pública supera el 82%, con meses especialmente duros para los que buscan dejar su coche en las empinadas calles de la zona como enero o diciembre, con nueve de cada diez plazas ocupadas.

El dato es una muestra de la complejidad de la gestión de la movilidad. En 1995, el Ayuntamiento puso en marcha el estacionamiento regulado -la zona azul- con el objetivo declarado facilitar «el estacionamiento en aquellas calles que presentan una mayor problemática, como son las zonas comerciales». Para ello se definió un modelo que concentra la mayor parte de las plazas reguladas, un total de 2.770, en el centro de la ciudad, donde en la práctica no existen plazas de estacionamiento libre en superficie.

El sistema parece haber logrado su objetivo declarado, pero no sin costes para otras zonas de la ciudad. Los datos de ocupación de las plazas de aparcamiento en el centro de la ciudad son mucho más bajos: del 62% en Llamaquique, del 69% en Centro-Independencia o del 68% en San Miguel-Muñoz Degraín, que en los barrios, como Ciudad Naranco o Pumarín, donde existe la posibilidad -las cifras sugieren que muy remota- de encontrar una plaza de aparcamiento disponible en 'zona blanca'.

Ciudad Naranco es, con mucho, la zona más saturada de la ciudad. Algo que se deja sentir también en los dos estacionamientos subterráneos públicos más próximos. El de Naranco-Ursulinas y el de Ferreros suelen ser los primeros en completar sus plazas, según los datos de AparcaOviedo, el sistema de gestión de los estacionamientos en rotación municipales.

En el otro extremo se sitúa la zona del nuevo Hospital y La Corredoria con una ocupación media anual del 35% y que en verano se reduce al 23%. Los datos son oficiales. Son los que recaba la empresa concesionaria del estacionamiento regulado, Eysa, pero también son parciales. El vehículo encargado de hacer las mediciones solo recorre los códigos postales en los que la empresa presta servicio, aquellos en los que hay plazas de zona azul o verde, sujetas a pago por aparcar, que son las que controla. Este hecho, desvirtúa los datos de La Corredoria, ya que la zona controlada se limita al entorno más próximo al HUCA y algunas calles que, en realidad, pertenecen a Prado de La Vega y La Estrecha y en las que fundamentalmente las únicas plazas que cuentan son las 233 del aparcamiento de 'zona verde' del Corredoria Arena. Las zonas de La Corredoria Oeste o La Corredoria Este no figuran en la estadística, pese a ser el barrio más populoso de la ciudad.

Son las limitaciones de estudiar la movilidad de la ciudad a cachos. El Ayuntamiento dispone de todos los datos del transporte público colectivo. En el último contrato con TUA, se incluyó la creación de una matriz de datos que permite seguir cuántos pasajeros se suben o bajan en cada parada de la red o qué tipo de billete utilizan. Dispone, además, de las encuestas realizadas en la anterior versión del Plan de Movilidad y de las hechas con ocasión de su revisión aún en trámite. También tiene datos de ocupación del sistema de estacionamientos municipales en rotación, pero hasta ahora no disponía de los de ocupación del aparcamiento en la vía pública ni los de los aparcamientos subterráneos privados o de gestión privada.

Solo con la renovación, en 2014, del contrato de la 'zona azul', al Ayuntamiento se le abrió la posibilidad de conocer la tasa de uso de las plazas reguladas. El pliego incluía la adscripción al servicio de un vehículo capacitado para leer las matriculas de los coches estacionados. En principio, pensado para convertirse en un impopular 'multamóvil', ya que podría controlar los coches aparcados y cotejarlos con los tiques de zona azul expedidos y sancionar al paso a los coches infractores. Sin embargo, ni el anterior equipo de gobierno ni el actual se atrevieron a ponerlo en servicio, por lo que sus función actual se limita a facilitar datos de ocupación de las plazas de estacionamiento. Los mismos que alimentan los paneles informativos o la web de la 'zona azul'; los mismos que indican que aparcar en Ciudad Naranco es misión casi imposible y que tampoco es fácil en el segundo barrio más poblado de la ciudad. Pumarín es el segundo con mayores problemas de aparcamiento con una ocupación media anual del 75% de sus espacios de estacionamiento regulado.

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Residentes

Los datos de la concejalía de Servicios Básicos, Transporte y Movilidad muestran que resulta mucho más fácil aparcar en el centro de la ciudad gracias a la zona azul que hacerlo en los barrios, donde las pocas plazas sujetas a pago tienen índices de ocupación mucho más altos y permiten deducir que las 'libres' están aún más cotizadas y ocupadas.

El nuevo contrato de la 'zona azul' preveía, para mitigar este efecto indeseado del estacionamiento regulado, la creación de una tarjeta de residente. El permiso facultaría a los vecinos de una determinada zona a usar las plazas de estacionamiento regulado para dejar su coche con ventajas como no tener que pagar tasa hasta determinada hora de la mañana,. pero el modelo sigue sin definirse ni implantarse.

Tampoco ha barajado el Ayuntamiento alternativas para las 3.436 plazas de aparcamiento vacías y sin uso de propiedad municipal en los distintos aparcamientos promovidos por Cinturón Verde, Gesuosa o, directamente, por el Consistorio. Los planes de la concejalía de Patrimonio, pasan por contratar a lo largo de este año a una empresa externa para que dinamice la venta de estas cocheras, pero no está prevista la ampliación del sistema de rotación. Algunos de estos aparcamientos están en barrios donde es complicado estacionar como el de Ursulinas, que tiene casi 340 plazas libres, y el de Ferreros, con 125 disponibles, en Cuidad Naranco; o las 554 plazas libres en el de Rodríguez Cabezas y las 112 vacías del estacionamiento de Turina, ambos en Pumarín. Son cifras importantes, pero aún muy lejos de las 1.003 plazas libres de un total de 1.318 que dispone, por ejemplo, el aparcamiento de Vallobín.

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